Fotografía Mi
Una fotografía de Mi cuelga en la pared de la casa. PLAN INTERNATIONAL / VINCENT TRMEAU

En el norte de Vietnam las niñas están desapareciendo. Estas niñas, algunas de tan solo 13 años, son víctimas del "tráfico de novias". Son secuestradas y llevadas a China para ser vendidas al matrimonio.

Según la organización de los derechos de los niños Plan International, este tipo de matrimonio forzado ha ido creciendo lenta pero constantemente en la última década.

Acentuada por la política de un solo hijo hasta hace unos meses, la sociedad china se ha visto en un desequilibrio de género cada vez mayor en el país.

El fotógrafo Vincent Tremeau viajó a Vietnam junto con Kirsty Cameron de Plan International, para encontrarse con las familias de un pueblo remoto donde se llevan a las niñas, como recoge la BBC.

"Mi único deseo es volver a verla antes de morir"

Do, de 56 años, ha sido diagnosticada con una enfermedad terminal. Su único deseo es volver a ver a su hija Mi antes de morir. Sin embargo, Mi lleva desaparecida más de dos años.

Estaba haciendo recados en el mercado el día que fue secuestrada, pero toda la información que tiene su madre es que dos hombres siguieron a la pequeña. La familia siguió la pista de estos dos hombres hasta Ha Giang, una ciudad al norte de Vietnam, pero cuando llegaron allí, la gente del lugar les dijo que probablemente la habían llevado a China para ser vendida como la esposa de alguien.

Desde la desaparición de Mi, otras tres niñas han sido secuestradas, a pesar de que en la aldea solo viven unos 50 habitantes.

A causa de los secuestros, la cuñada de Mi ha decidido que ninguna de las mujeres miembros de la familia saldrá sola del pueblo y solo irá al mercado si va acompañada por su esposo. Está muy preocupada de lo que le pueda pasar a su pequeña hija si continúan los secuestros.

Una "pérdida ambigua"

Las familias de los desaparecidos sufren lo que se llama "pérdida ambigua", un término acuñado por la psicóloga Pauline Boss, y que describe como uno de los tipos de pérdida más dolorosos, porque hay pocas posibilidades de cierre.

Los afectados experimentan una amplia gama de emociones intensas y constantemente fluctuantes: angustia, confusión, angustia, desesperación, tristeza, frustración, impotencia, esperanza.

Se encuentran en una búsqueda constante de respuestas, pero sin la certeza del paradero o el destino de la persona desaparecida, por lo que las familias no pueden llorar su pérdida de la forma en que alguien puede hacerlo con un duelo.

Hacerse pasar por un nuevo amigo

Otra táctica que usan los traficantes es pasar meses conociendo a una niña, haciéndose pasar por un nuevo amigo o novio, antes de decirles que pueden ayudarlas a conseguir un trabajo en China.

Haciéndoles creer que los salarios son más altos y la vida es mejor allí, muchas niñas aprovechan la oportunidad de ayudar a sus familias e ir con ellos, solo para descubrir una vez que han cruzado la frontera que han sido cruelmente engañadas.

Dinh, de dieciocho años, fue una de las que cayó en la trampa. Cuando tenía 15 años, unos hombres le ofrecieron llevarla a casa, junto con su amiga Lia, para evitar la larga caminata de regreso a su pueblo. Sin embargo, pronto descubrieron que se las estaban llevando en la dirección equivocada.

Fueron llevadas a China, las encerraron en una casa y las fotografiaron para los posibles compradores. Aunque Dhin logró escapar del cautiverio ocho meses después, Lia todavía no ha regresado.

Plan International está trabajando en escuelas y comunidades en la provincia de Ha Giang, para garantizar que las niñas sean conscientes de los peligros de la trata de personas, y con las agencias locales para presionar al gobierno a hacer más para encontrar a las niñas desaparecidas y llevar a los responsables ante la justicia.