El presidente de Finlandia, Sauli Niinistö
El presidente de Finlandia, Sauli Niinistö, da un discurso en Helsinki tras ser reelegido. PEKKA SIPOLA / EFE

El actual presidente finlandés, el conservador Sauli Niinistö, fue reelegido este domingo para los próximos seis años al obtener una histórica victoria en la primera vuelta de las elecciones presidenciales celebradas en el país nórdico. Finalizado el escrutinio, Niinistö, de 69 años, cosechó el 62,7% de los sufragios, logrando una mayoría absoluta que hace innecesaria una segunda vuelta.

Tras convertirse hace seis años en el primer presidente conservador desde 1956, Niinistö logró este domingo ser el primer candidato elegido directamente en la primera ronda de las presidenciales, algo que ni siquiera consiguió el premio nobel de la Paz Martti Ahtisaari.

"Estoy muy agradecido, el apoyo de los ciudadanos es conmovedor", explicó un Niinistö visiblemente emocionado ante la prensa, aunque reconoció que el hecho de ser el actual presidente contribuyó a su victoria.

Niinistö decidió no presentarse a estas elecciones como candidato de su partido, la formación conservadora Kokoomus, y concurrir como independiente para aparecer ante el electorado como un hombre de Estado más allá de las políticas partidistas, una estrategia que le ha dado buenos resultados.

Según los analistas, Niinistö es el segundo presidente más popular en la historia de Finlandia, solo superado por el mítico Urho Kekkonen, quien lideró el país durante 26 años seguidos, manteniendo un difícil equilibrio en sus relaciones con la Unión Soviética y el mundo occidental durante la Guerra Fría.

Al igual que Kekkonen, Niinistö es también un político pragmático que ha logrado mantener buenas relaciones durante su primer mandato tanto con la Rusia del presidente Vladímir Putin como con la OTAN, de la que Finlandia no es miembro pero con la que tiene estrechos vínculos.

Europeísta

El presidente finlandés defiende las sanciones europeas contra Moscú a raíz de la anexión de Crimea y la guerra en el este de Ucrania, pese a que Finlandia fue uno de los países más afectados por las contrasanciones rusas a la Unión Europea (UE), al ser uno de sus principales socios comerciales.

Los analistas le reconocen también el mérito de haber conseguido una invitación para visitar la Casa Blanca y entrevistarse con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, pese a tratarse de un pequeño y lejano país europeo no alineado con la OTAN.

Reconocido europeísta, Niinistö es partidario de que Finlandia continúe formando parte de la UE y de la zona euro, pese al debate sobre una posible salida del club comunitario a raíz del Brexit.

El segundo candidato más votado en las presidenciales fue el diputado de Los Verdes, Pekka Haavisto, con el 12,4% de los sufragios, seguido de la populista Laura Huhtasaari, de la formación ultranacionalista Verdaderos Finlandeses, con el 6,9%.

El líder de los Verdaderos Finlandeses, Jussi Halla-aho, felicitó a Huhtasaari por su campaña y por su labor a la hora de fusionar el partido tras escindirse en dos grupos el pasado verano. "Nuestro resultado ha sido muy bueno, teniendo en cuenta que los demás candidatos son exministros, diputados veteranos y eurodiputados y que hemos logrado más votos que toda la izquierda junta", señaló Jussi Halla-aho.

La candidata socialdemócrata, Tuula Haatainen, apenas obtuvo un 3,3% de apoyos pese a representar a la cuarta fuerza política del país, mientras que Merja Kyllönen, aspirante de la Alianza de Izquierdas, tuvo que conformarse con el 3%.

La figura del presidente sigue siendo la más valorada en el panorama político finlandés, pese a que sus atribuciones fueron recortadas hace dos décadas para dar más poder al Gobierno y al Parlamento.

Además de representar al país ante el mundo y liderar las Fuerzas Armadas, el jefe de Estado finlandés dirige la política exterior y de seguridad de acuerdo con el Gobierno y el Parlamento, pero no tiene competencias en cuestiones internas como la economía y las políticas sociales.