Operación, quirófano
Un equipo médico trabaja ne un quirófano. PIXABAY

Vómitos, dificultad para orinar e insomnio fueron algunos de los síntomas que padeció una mujer de 48 años pocos días después de someterse a una histerectomía (una intervención quirúrgica que consiste en extirpar el útero total o parcialmente). La paciente sufría menstruaciones muy abundantes, motivo por le que decidió practicarse la intervención.

Justo tres días después de pasar por el quirófano, la mujer, natural de Marsella (Francia) comenzó a sentir unos dolores brutales en la parte inferior del vientre. "Sentía como si me apuñalaran el estómago y lo relacioné con la operación", ha declarado ella misma al diario Le Parisien.

Ante la magnitud de los dolores, la mujer acudió a la clínica privada donde se le realizó la intervención para comunicar su estado al médico, aunque, según su versión, no le realizaron ninguna prueba médica y se limitaron a prescribirle analgésicos.

De vuelta en su domicilio, y en medio de fuertes dolores, la mujer acabó expulsando por la vagina un guante de látex (usado por el médico en la operación) y hasta cinco de las gasas que se utilizaron en su proceso para absorber los fluidos y la sangre.

Tras lo ocurrido, la mujer regresó a la clínica para notificarlo al equipo médico, quien, según dice, no solo no se disculpó sino que el propio cirujano culpó a las enfermeras diciendo que estaba "delegando" muchas cosas. 

Además, a la paciente le recomendó no preocuparse ya que tenía "espaldas anchas" y un "buen seguro médico". Justamente ha sido esta actitud prepotente la que ha llevado ahora a la paciente a denunciar al cirujano que le practicó la operación por una clamorosa negligencia médica.