Estrella TRAPPIST-1
Recreación artística de la estrella TRAPPIST-1 y sus siete planetas. NASA

Dos exoplanetas (planetas que orbitan en torno a una estrella diferente al Sol) en el sistema de la estrella TRAPPIST-1 tienen más probabilidades de ser habitables, de acuerdo con la excentricidad de sus órbitas y el consiguiente calentamiento mareal, según un estudio publicado en Astronomy & Astrophysics.

El sistema de TRAPPIST-1 ha sido de gran interés para los observadores y científicos, porque parece contener siete planetas que son aproximadamente del tamaño de la Tierra.

Amy Barr, del Planetary Science Institute, y los coautores Vera Dobos y Laszlo L. Kiss han examinado en el mencionado estudio las implicaciones de las estructuras internas y el calentamiento de marea en estos planetas.

"Debido a que la estrella TRAPPIST-1 es muy vieja y oscura, las superficies de los planetas tienen temperaturas relativamente frías según los estándares planetarios, que van desde 400 grados Kelvin, que es más fría que Venus, hasta 167 grados Kelvin, que es más frío que los polos de la Tierra", dijo Barr en un comunicado.

"Los planetas también orbitan muy cerca de la estrella, con periodos orbitales de unos pocos días. Debido a que sus órbitas son excéntricas, no del todo circulares, estos planetas podrían experimentar calentamiento por marea al igual que las lunas de Júpiter y Saturno", añade.

Hielo de agua, roca y hierro

"Suponiendo que los planetas están compuestos de hielo de agua, roca y hierro, determinamos cuánto de cada uno podría estar presente y cuán gruesas serían las diferentes capas. Debido a que las masas y los radios de los planetas no están muy bien restringidos, muestra toda la gama de posibles estructuras interiores y composiciones interiores", dijo Barr.

Los resultados del equipo muestran que las estimaciones mejoradas de las masas de cada planeta pueden ayudar a determinar si cada uno de los planetas tiene una cantidad significativa de agua.

Los planetas estudiados se denominan por letras, planetas b a h, en orden de su distancia a la estrella. Los análisis realizados por la coautora Vera Dobos muestran que los planetas d y e son los más susceptibles de ser habitables debido a su temperatura superficial moderada, cantidades moderadas de calentamiento por marea y porque sus flujos de calor son lo suficientemente bajos como para evitar entrar en "un estado de invernadero desbocado". Un océano de agua global probablemente cubre el planeta d.

El equipo calculó el equilibrio entre el calentamiento de las mareas y el transporte de calor por convección en los mantos de cada planeta. Los resultados muestran que los planetas b y c probablemente tienen capas de roca parcialmente fundidas.

El documento también muestra que el planeta c probablemente tenga una superficie de roca sólida, y podría tener erupciones de magmas de silicato en su superficie impulsadas por el calentamiento de las mareas, similar a la luna Io de Júpiter.