Ansiedad, depresión, hombre
Imagen de un hombre con ansiedad y depresión. PIXABAY

Un estudio internacional realizado en 21 países diferentes y sobre 51.500 individuos, coordinado por l'Institut Hospital del Marc d'Investigacions Mèdiques (IMIM), concluye que sólo uno de cada 10 pacientes con trastorno de ansiedad recibe el tratamiento adecuado. Se calcula que la prevalencia de la ansiedad es del 10% y que sólo el 27,6% de estos pacientes recibieron algún tipo de tratamiento, y de estos, sólo el 9,8% de los casos se considera adecuado, es decir, que por trastornos de 12 meses de evolución, incluye un mínimo de 4 visitas al médico o un tratamiento psicoterapéutico que incluya un mínimo de 8 visitas.

Sólo en el 41,3% de los casos se percibe necesidad de tratamiento, y cuando la ansiedad no está combinada con otro tipo de trastorno, el porcentaje se reduce al 26,3%Es el primer estudio que describe ''el vacío'' de tratamiento en trastornos de ansiedad a nivel mundial. Según el investigador principal, Jordi Alonso, los trastornos de ansiedad son patologías que tienden a la cronicidad, a la comorbilidad y se asocian con una discapacidad significativa. Alonso sostiene que al conjunto de los 30 países de la Unión Europea supusieron un coste de 74.400 millones de euros en 2010, y por lo tanto, lo califica ''de importante problema de salud pública''.

Los trastornos de ansiedad afectan de manera variable en función de los países. Se calcula que en entornos africanos, afectan el 5,3% de la población, mientras que lo hace en un 10,4% en los entornos europeos. Las fobias, la ansiedad social y la ansiedad por separación, debutan a una edad muy temprana, de los 5 a los 10 años, mientras que otros trastornos de ansiedad, como lo generalizado, el trastorno de pánico y el trastorno de estrés postraumático tienden a aparecer entre los 24 y los 50 años, y tienen una variación transnacional mucho más amplia.

La baja proporción de pacientes que reciben un tratamiento adecuado por el trastorno de ansiedad está motivada por diferentes factores. En muchos casos, no se percibe la necesidad de atención, ni por el sistema de salud ni por el paciente. Sólo en el 41,3% de los casos se percibe necesidad de tratamiento, y cuando la ansiedad no está combinada con otro tipo de trastorno, el porcentaje se reduce al 26,3%. A todo esto, se suman las debilidades del sistema de salud, los costes del tratamiento y el estigma que generan. Incluso en los países con altos ingresos, sólo un tercio de los individuos con trastornos de ansiedad reciben tratamiento. Sólo en los Estados Unidos, las tasas de tratamiento son considerablemente más altas.

Alonso concluye que para mejorar estas cifras, se tiene que promover la alfabetización sanitaria y la sensibilización en países con poca percepción de necesidad, normalmente de ingresos medianos o bajos, y reducir la variabilidad que va asociada al nivel de renta e ingresos del país. Según Alonso, hay que ''alentar'' los proveedores de salud a seguir las pautas clínicas para mejorar la calidad del tratamiento de los trastornos de ansiedad. El estudio se publica en la prestigiosa revista científica ''Depression and Anxiety''.

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