Por estos hechos, que la Sección Primera de la Audiencia Provincial juzgará el próximo miércoles, 24 de enero, a partir de las 9.30 horas, el fiscal también le solicita una orden de alejamiento y comunicación de 12 años y libertad vigilada durante ocho años tras quedar en libertad.

Asimismo, solicita que se le inhabilite durante 15 años para cualquier trabajo que conlleve contacto con menores de edad y que indemnice a la menor en 10.000 euros por el daño moral causado.

Los abusos ocurrieron entre los años 2007 y 2013, cuando la menor se trasladó a vivir con su madre a casa del acusado en Santander. Durante ese periodo y hasta 2016, el fiscal indica que el hombre, hermano de la madre de la niña, mantuvo con la menor "frecuente trato" y una relación "casi paternal".

Aprovechándose de esa relación, el fiscal indica en su escrito de conclusiones provisionales que, desde que la menor cumplió los 10 años, el hombre, con "ánimo lúbrico", utilizó la "excusa de darle masajes" para realizarle "diversos tocamientos en el cuerpo y los genitales contra la voluntad de la niña".

Además, el acusado mantuvo con la menor "en muchas ocasiones relaciones sexuales completas con penetración vaginal sin que ésta lo consintiese pero sin que nadie pudiese impedirlo" debido a la diferencia de edad y a la especial relación que les unía, al ser tío y sobrina.

El último de tales actos sexuales tuvo lugar en enero de 2016 y los hechos fueron denunciados el 10 de mayo de ese año. Tras ello, se impuso al acusado como medida cautelar una orden de alejamiento de 100 de la menor, su domicilio y centro de estudios, así como la prohibición de comunicarse con ella.

Para el fiscal, los hechos constituyen un delito de abuso sexual continuado a un menor de 16 años por lo que le solicita una pena de 11 años y un día de prisión, mientras que la defensa del acusado solicita la libre absolución.

Cabe destacar que en el caso solo ejerce la acusación el Ministerio Fiscal y no hay acusación particular.

Consulta aquí más noticias de Cantabria.