El Área de Delitos contra el Patrimonio de la UOPJ de la Guardia Civil dio inicio a la operación, denominada 'Green Lanter', supervisada por el Juzgado de Instrucción número 4 de Pamplona, tras tener conocimiento de la explosión de un cajero automático en la localidad navarra de Puente la Reina, durante la madrugada del pasado 14 de noviembre de 2017. Según ha informado el cuerpo, el cajero quedó "totalmente destrozado" pero los autores no se llevaron botín alguno.

El informe aportado por el GEDEX (Grupo de Desactivación de Explosivos" indicó que se había utilizado un gas inflamable como carga explosiva y una linterna modificada para ser utilizada como alimentación del dispositivo de iniciación que daría lugar a la explosión.

En la madrugada del día siguiente, se produjo un robo en grado de tentativa, esta vez en Murieta, donde se había intentado forzar otro cajero automático aunque se abortó el intento justo antes de montar el dispositivo de explosión.

Durante el transcurso de la investigación se produjeron otros dos hechos similares en Sartaguda y Añorbe. En el primer caso se explosiona un cajero automático de una sucursal bancaria en el cual "únicamente consiguen sustraer algunas monedas", causando graves daños en la sucursal, así como daños estructurales al portal del edificio donde se encuentra el establecimiento.

Fruto de la investigación se consiguió identificar un vehículo como el sospechoso de ser utilizado para su traslado y posterior huida del lugar, además del aspecto y número de los posibles autores. Así, tras la comisión del último hecho en un cajero de Añorbe, que fue informado al conjunto de cuerpos policiales, se consiguió interceptar a los autores por agentes de la Policía Foral, a la altura de Tiebas.

Al lugar se trasladaron agentes de la Unidad Orgánica de Policía Judicial de Guardia Civil, encargada de la investigación, siendo detenidos como presuntos autores de cuatro delitos de robo con fuerza, pertenencia a grupo criminal y estragos.

Tras las detenciones se registró una vivienda de la localidad de Logroño (La Rioja), donde se recogieron diversas evidencias de que los detenidos falsificaban documentación búlgara para eludir la acción de la justicia. También se descubrió en dicho registro el hurto de una cartera con documentación, la cual utilizaron para usurpar la identidad y poder dar de alta varias líneas telefónicas. Por estos hechos, se les imputan los delitos de hurto, usurpación de estado civil y falsedad documental.

La Guardia Civil ha indicado que dos de los detenidos no tenían vinculación con España, ya que llegaban al país vía aérea al aeropuerto de Madrid-Adolfo Suárez y eran recogidos por el tercer detenido que estaba afincado en la localidad de Logroño, donde se les prestaba apoyo logístico. Posteriormente, después de cometer dos hechos durante dos noches consecutivas en localidades navarras, volvían nuevamente a Bulgaria para así evitar su investigación por cualquier cuerpo policial.

Esta misma acción la repiten posteriormente un mes después, teniendo previsto su regreso a Bulgaria el día siguiente a su detención en la localidad de Tiebas tras cometer el ataque al cajero de Añorbe, y tan solo tres días después de haber llegado a España.

La Guardia Civil considera que estas dos personas eran los expertos en el manejo de los explosivos, mientras que la tercera persona residente en Logroño "realizaba labores de apoyo y las acciones previas para elegir la sucursal bancaria que iban a reventar sus compatriotas con la intención de sustraer el dinero del cajero automático".

Además se tuvo conocimiento de que uno de los detenidos poseía una orden nacional de búsqueda en Alemania por robos en cajeros automáticos por medio de explosivos, y también tenía numerosos antecedentes en Bulgaria por hechos similares.

En base a lo anterior, se ha decretado por parte del juez encargado la prisión provisional comunicada y sin fianza de los tres detenidos.

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