Santiago Retortillo y Fernando Rivarés
Santiago Retortillo y Fernando Rivarés EUROPA PRESS

Además, ambas entidades se han comprometido a trabajar conjuntamente para diseñar un espacio museístico sobre lo que representó para Zaragoza la Imprenta Blasco, así como el sector de la imprenta y las artes gráficas en su conjunto.

El consejero municipal Fernando Rivarés ha explicado que es un "día histórico" respecto a la recuperación tanto del patrimonio material, como inmaterial. También ha recordado que, de forma paralela, el área de urbanismo se ocupará de la recuperación de la Imprenta Blasco y de las viviendas que se encuentran en la parte superior del edificio.

Por lo que se refiere al acuerdo suscrito con la AEGRAF, su presidente, Santiago Retortillo, ha indicado que el primer paso será retirar la maquinaria y enseres del local y trasladarlos a dependencias municipales, concretamente al antiguo cuartel de Pontoneros.

A partir de ahí, se verificará su estado y se determinará qué materiales son susceptibles de restaurarse para ser expuestos en un futuro, cuando el edificio esté restaurado. Con ello se fijará un calendario de trabajo para la recuperación progresiva de las piezas.

Según ha detallado, el objetivo es actuar primero en el equipamiento que tenga más valor por sus características y su antigüedad. Así, está previsto intervenir sobre una de las prensa tipográficas, varias máquinas de manipulación de papel y uno de los chibaletes -mueble de madera que se empleaba para guardar cajas tipográficas y que servía además de banco de trabajo para realizar la composición manual-.

Los trabajos de restauración los llevarán a cabo las empresas que integran AEGRAF en coordinación con el personal de Patrimonio Cultural del Ayuntamiento.

IMPRENTA BLASCO

El cierre de la Imprenta Blasco en 1999 puso fin a un siglo de historia de las artes gráficas en Aragón. Tres años después, en 2002, el Ayuntamiento de Zaragoza adquirió el edificio y su contenido y es ahora cuando se ha impulsado su recuperación.

Rivarés ha subrayado que constituye un valioso testimonio del patrimonio industrial contemporáneo ya que a través de su maquinaria y sus enseres se puede conocer la evolución del oficio de impresor, desde la tipografía y el hacer más artesanal hasta los inicios de la industrialización y el offset, de los que se conservan importantes ejemplos.

El consejero municipal ha manifestado en esta línea que restaurar el edificio y su contenido y hacerlo después visitable tiene también un "valor simbólico" del trabajo que protagonizó la clase obrera zaragozana.

Además, ha informado de que el patrimonio de la Imprenta Blasco inventariado está compuesto por 38 bienes, que incluyen mobiliario de la imprenta y maquinaria industrial propiamente dicha, a través de la que se puede seguir la evolución tecnológica que experimentó la imprenta en el siglo XIX -chibaletes, prensas tipográficas, máquinas de impresión, máquinas de manipulación de papel, entre otras-.

Igualmente, se cuenta con el mobiliario de la antigua tienda, como mostradores, estanterías, caja fuerte, máquina registradora y armarios de herramientas.

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