Viaje del papa a Chile
La presidenta de Chile, Michelle Bachelet, conversa con el papa Francisco a la llegada del pontífice al Aeropuerto Internacional Comodoro Arturo Merino Benítez, en Santiago. MARIO RUIZ / EFE

El papa Francisco llegó este lunes a Chile para realizar una visita de Estado de tres días, durante la cual oficiará misas masivas en las ciudades de Santiago, Temuco e Iquique, y sostendrá encuentros con autoridades y representantes de la Iglesia católica y de la sociedad civil. Es la primera parada de una gira en la que también visitará Perú.

El papa fue recibido al pie de su avión por la presidenta de Chile, Michelle Bachelet, y autoridades de la Conferencia Episcopal, así como por el nuncio apostólico, Ivo Scapolo, y el ministro de Exteriores chileno, Heraldo Muñoz, entre otras personalidades.

"Bienvenido a Chile, papa Francisco! Lo recibe un país que ha cambiado desde la visita de Juan Pablo II. Somos una sociedad más justa, libre y tolerante, pero con desigualdades que requieren del mensaje de esperanza de un hermano espiritual de Alberto Hurtado", tuiteó la presidenta Bachelet tras recibir a Jorge Mario Bergoglio.

Al concluir la ceremonia de bienvenida, el ministro de Exteriores se refirió a las profundas diferencias entre este viaje apostólico y el que en 1987 realizó a Chile el papa Juan Pablo II. "Eran momentos muy difíciles, cuando los chilenos querían hablarle al papa de la dictadura, de las violaciones a los derechos humanos. Eran tiempos oscuros. Con este papa son otros los desafíos. La emigración, la pobreza, los pueblos originarios, la desigualdad", subrayó el canciller.

El viaje se produce después de una semana marcada por varias noticias relacionadas con abusos por parte de miembros del clero, tanto en Perú como en ChileEl viaje del papa por Chile y Perú se centrará en la situación de los pueblos indígenas y en la lucha contra la corrupción. Entre las reuniones previstas en su agenda destaca la que mantendrá con dos víctimas de la represión militar durante la dictadura de Augusto Pinochet.

Tampoco se descarta la posibilidad de que cambie a última hora la agenda del viaje e incluya un encuentro con víctimas de abusos sexuales de los dos países andinos. Las denuncias de abusos cometidos por el clero en Chile, cuya sociedad presenta un perfil cada vez más laico, han contribuido a que el apoyo al papa y a la Iglesia católica en este país sea uno de los más bajos de toda Sudamérica. El 60% de los chilenos se declaran católicos.

De hecho, el viaje se produce después de una semana marcada por varias noticias relacionadas con abusos por parte de miembros del clero, tanto en Perú como en Chile. Hace unos días el papa ordenó intervenir la sociedad de vida apostólica peruana Sodalicio de Vida Cristiana, cuyo fundador Luis Fernando Figari está acusado de abusos sexuales.

Además, recientemente se ha conocido que la fiscalía chilena investiga a siete religiosos, cuatro de ellos españoles (uno ya fallecido), en centros que gestionan los hermanos maristas en Chile. Esto se suma a las investigaciones en curso contra Fernando Karadima, sacerdote de una diócesis de Santiago, por delitos de abuso.

Protestas y detenciones

Al menos 30 personas fueron detenidas en la ciudad chilena de Concepción tras manifestarse, según explicaron los organizadores de la protesta, "en contra de la imagen que el Gobierno mostrará al sumo pontífice, que no es la realidad que vive Chile".

El cuerpo de Carabineros (policía militarizada) calificó de "violentos incidentes" los vividos en el centro de la ciudad, situada a 515 kilómetros al sur de Santiago de Chile y donde los manifestantes no tenían autorización para marchar.

El portavoz de una veintena de organizaciones que se manifestaron por las calles céntricas de la localidad, Claudio Melgarejo, dijo a la prensa que se congregaron al menos 200 personas que fueron reprimidas por las fuerzas especiales de la policía uniformada. "Nosotros no estamos en contra de la visita del papa, estamos en contra de la imagen que el Ejecutivo le quiere entregar de que aquí todo está muy bien, eso no es así", recalcó Melgarejo.

No estamos en contra de la visita del papa, sino de la imagen que el Ejecutivo quiere dar de que aquí todo está muy bien, eso no es asíEn la manifestación también hubo grupos a favor de la causa mapuche que se enfrentaron con la policía, la cual utilizó chorros de agua para dispersar a quienes protestaban, que intentaron llegar a la catedral metropolitana de Concepción con el fin de ocuparla. En el sur de Chile existe desde hace varios años el llamado conflicto mapuche, por reclamaciones de algunas comunidades por la propiedad de tierras que consideran ancestrales a empresas agrícolas o forestales que las poseen legalmente.

Los indígenas criticaron al obispo Héctor Vargas por negarse al diálogo, luego de fallar una mesa negociadora con el Gobierno, que buscó evitar manifestaciones públicas durante la misa que oficiará el pontífice de la Iglesia Católica en la Base Aérea Maquehue.

Por otra parte, cinco jóvenes fueron detenidos también por la policía durante una protesta cerca de la Embajada de Argentina, en Santiago, a pocos minutos de la llegada al país del pontífice. Los manifestantes se subieron a una estructura metálica que soporta un cartel de tránsito e instalaron una pancarta en la que se podía leer: "¡Papa, los pobres de Chile marchamos contra las migajas de la democracia!", junto a la convocatoria de una marcha prevista para el miércoles en la capital chilena.

En las inmediaciones del lugar en el que los jóvenes fueron arrestados por agentes del Grupo de Operaciones Especiales (antidisturbios) de Carabineros había convocada una protesta pacífica del Movimiento de Integración y Liberación Homosexual (Movilh) "contra la homofobia y la transfobia de siglos de la Iglesia católica".

En esa manifestación, la principal organización chilena del movimiento LGBTI había anunciado que proyectaría información sobre "los grandes crímenes que esta institución ha cometido contra la humanidad", según se señala en la convocatoria.

En vísperas de la llegada del pontífice a Chile se han registrado seis ataques a templos católicos que no han causado víctimas pero sí daños materiales.