Presentación de la herramienta ATES
Presentación de la herramienta ATES EUROPA PRESS

Bajo la denominación ATES y como acción dentro de la campaña 'Montaña Segura', esta herramienta clasifica el terreno en función de su grado de exposición a los aludes y permite, junto con el Boletín del Peligro de Aludes diario -que mide el riesgo de débil (nivel 1) a muy fuerte (nivel 5)-, decidir la conveniencia de realizar una ruta y, en su caso, elegir la mejor según la estabilidad del manto nivoso y la propia experiencia del usuario en el medio.

Está dirigida a cualquier persona que vaya a realizar una actividad en la montaña nevada, fuera del entorno de las estaciones de esquí y pistas balizadas, como raquetas, paseos en nieve o esquí de montaña ya que todos ellos entran en terreno de aludes.

Esta herramienta ha sido presentada este martes en el Centro de Emergencias 112 Aragón por la directora general de Justicia e Interior del Gobierno de Aragón, María Ángeles Júlvez, la gerente de la Federación Aragonesa de Montañismo (FAM), Carmen Maldonado, y el técnico que la ha elaborado, Iván Moner, que ha contado con un equipo de otras tres personas para su diseño.

La directora general ha comentado que en el servicio de emergencias 112 de Aragón ha intervenido en cuatro aludes en 2015, en seis, en 2016, y en uno, en 2017, y el objetivo de la herramienta ATES, también denominada Escala de Clasificación del Terreno de Aludes, es "dar seguridad en los terrenos nevados".

Júlvez ha precisado que de momento solo se ha desarrollado para el macizo del Aneto, pero "si esta experiencia que ponemos en práctica ahora resulta satisfactoria y ayuda a los montañeros, continuaremos adelante con este proyecto" para otras zonas.

PIONERA

El geólogo y experto en aludes, Iván Moner, ha precisado que es una herramienta pionera en España ya que solo se cuenta con ella en el Valle de Arán y se acaba de presentar en Andorra, y ha apuntado que fue desarrollada en Canadá a raíz de un accidente que costó la vida a siete menores de edad tras resultar sepultados por un alud.

Ahora, tras un estudio catográfico y sobre el terreno realizado en 2017, se ha desarrollado para las zonas donde habitualmente se practica montaña invernal, con el pico Aneto en el centro de la misma y con los puntos de partida del Hospital de Benasque, refugio de La Renclusa y refugio Cap de Llauset, así como los accesos a estos refugios.

En concreto, cubre los valles de Remuñe, Literola, Escaleta, Barrancs, cabeceras de Cregüeña y Vallibierna, Salenques, Rigüeno y Llauset.

La gerente de la FAM, Carmen Maldonado, ha subrayado que es una herramienta "que permite al montañero tomar decisiones de seguridad" y ya está disponible en la página web de 'Montañas Seguras', desde donde se permite la descargada gratuita del mapa de clasificación del terreno en formato pdf, jpg y KMZ.

En él, se incluyen también los itinerarios deportivos más comunes en la zona, así como los 'Puntos Cruciales' que hay que tener en cuenta en materia de aludes, y los itinerarios que tiene los aludes cuando se originan.

CLASIFICACIÓN

Carmen Maldonado ha detallado que esta herramienta clasifica el terreno en simple, exigente y complejo, tres categorías establecidas según su grado de exposición a los aludes.

El terreno simple, que en los mapas aparece coloreado como verde, es el que presenta pendientes poco empinadas y terreno forestal, donde hay muchas opciones para reducir o eliminar la exposición a los aludes.

El terreno exigente, que se define por el color azul, es el que cuenta con zonas de trayecto de aludes bien definidos, zonas de salida de aludes o trampas, en los que hay opciones para reducir o eliminar la exposición escogiendo con cuidado las rutas.

El terreno complejo, coloreado en rojo, implica la exposición a zonas con trayectos de aludes múltiples y superpuestos y con grandes extensiones de terreno abierto y pendiente, zonas de inicio de aludes múltiples, con trampas abajo y con mínimas opciones para reducir la exposición a los mismos.

La zona del macizo del Aneto analizada suma cerca de 13.000 hectáreas, en las que el 50 por ciento son de terreno complejo, el 40 de terreno exigente y el 10 por ciento simple.

Iván Moner ha aclarado que la clasificación de los terrenos en simple, exigente y complejo se apoya en el modelo canadiense, con seis categorías que se tiene en cuenta para esta definición, como la pendiente, la densidad de bosque, la densidad de la zona de salida de aludes, los elementos del terreno que favorecen las avalanchas.

EVALUADOR

Esta clasificación de terrenos de la herramienta ATES y el Boletín del Peligro de Aludes diario permite generar un evaluador que debe utilizarse para planificar una salida y consultarse el mismo día en que se va a realizar la actividad.

El evaluador establece tres zonas diferenciadas por colores, las de precaución, coloreadas en verde, donde son infrecuentes los aludes, incluso en días con grado de peligro nivel 4-Fuerte, puesto que son lugares con poca pendiente no conectadas directamente a vertientes inclinadas.

No obstante, hay que tener precaución, saber reconocer el peligro y tener las habilidades de circulación con seguridad y rescate. Así, hay que transitar con el equipamiento adecuado y unos conocimientos básicos sobre la montaña invernal.

Las zonas de precaución extra, de color amarillo, son susceptibles de sufrir avalanchas por causas humanas o naturales y los accidentes son frecuentes por lo que se precisa un nivel avanzado de compresión del peligro para circular por ellas y poseer y saber utilizar el equipamiento adecuado.

Las zonas que no se recomiendan, de color rojo, tienen condiciones para que se produzcan aludes y solo se puede transitar por ellas con conocimientos de nivel profesional o experto en nieve y aludes.

Iván Moner ha precisado que esta herramienta es sencilla de utilizar y ha comentado que se apoya en el terreno, que "siempre es el mismo" por lo que "si sabemos usarlo, podemos movernos con seguridad en la montaña".

Por su parte, la gerente de la FAM ha sostenido que cada montañero tiene que tener en cuenta su nivel, el parte de aludes y la catografía para decidir qué actividad realiza.

Al respecto, un estudio sobre 38 accidentes por alud registrados en el Valle de Aragón, el Pallars y la Alta Ribagorza entre 1995 y 2012, revela que un importante número tuvieron lugar con un riesgo de aludes 3, grado bastante habitual en cada temporada invernal, y la mayoría sucedieron en terreno complejo, según la clasificación ATES, y otro porcentaje importante en terreno exigente por lo que una correcta valoración del boletín y del mapa ATES permite reducir el grado de exposición a los mismos.

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