El Palacio Real no llega a Buckingham
De excursión. Un grupo de escolares observan ayer sentados en el suelo el cambio de guardia. (Antonio Navia)

Con puntualidad inglesa, doce guardias reales formaban ayer a las 12.00 h ante la Puerta del Príncipe del Palacio Real. Cientos de personas, la mayoría jubilados y turistas, miraban atentos cada movimiento de los guardias, que iban ataviados con un traje de gala azul y rojo, los colores de los Borbones.

La escena, representada ayer por primer vez, se repetirá todos los miércoles de 11.00 a 14.00 horas: centinelas y jinetes marchando, al ritmo de un pífano y un tambor, mientras reciben órdenes. En total participan 27 guardias y seis caballos. Pero las comparaciones son odiosas y la sombra del famoso cambio de guardia de Buckingham Palace, en Londres, oscurecía ayer la escena.

«Nada de otro mundo»

«Es un poco escueto», opina María, una joven de Becerril de la Sierra que acudió en un autobús organizado para los vecinos del pueblo. Los marbellíes Paco, Pepe y Miguel Ángel, que se encontraron el cambio de guardia «por casualidad», aseguran que «no es nada del otro mundo; podría ser más vistoso».

Esta representación es una recreación de los relevos que hacía la Guardia Real durante los reinados de Alfonso XII y XIII. Ahora, la Cámara de Comercio, Cultura y Turismo y la Guardia Real han impulsado esta iniciativa como reclamo turístico.

Además de esta nueva representación, desde hace diez años se celebra el relevo solemne de la Guardia en el Palacio Real. En él participan 400 personas y 100 caballos. Se puede ver el primer miércoles de cada mes.

Así lo han visto ellos

Soledad. Jubilada. Es de Leganés. Fue a ver el cambio de guardia junto con otros mayores en un autobús organizado por el centro social de la localidad. «Me ha gustado, pero
no madrugaría todos los días para venir a verlo», asegura.

Antonio. Turista. Es de Vancouver (Canadá) y ha venido a pasar unos días: «Madrid es una joya». El relevo de la Guardia Real le ha parecido «demasiado escueto». Asegura que esperaba «algo más espectacular, como en Londres».