La historia de Max, el perro de la Lotería de Navidad 2017: de estar abandonado a ser una estrella

  • Max fue abandonado en una protectora de Sevilla y a los ocho meses de vida fue adoptado por una familia de Madrid.
  • Al ver que el animal aprendía rápido, su dueña contactó con un experto adiestrador de animales para cine y televisión.
  • Ha trabajado en el anuncio de la Lotería dirigido por Amenábar, pero anteriormente ya salió en otro 'spot' de La Casera y una promo de Antena 3.
  • Así es el anuncio de la Lotería de Navidad 2017, dirigido por Alejandro Amenábar.
Dos imágenes de Max: a la izquierda en la protectora de Sevilla, cuando todavía se llamaba 'Bolita' y a la derecha, en un cartel promocional del anuncio de la Lotería de Navidad 2017.
Dos imágenes de Max: a la izquierda en la protectora de Sevilla, cuando todavía se llamaba 'Bolita' y a la derecha, en un cartel promocional del anuncio de la Lotería de Navidad 2017.
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Muchos lo han conocido gracias al anuncio de la Lotería de Navidad de este año, pero Max ya era un perro afortunado mucho antes. Años atrás, se llamaba 'Bolita' y era un animal abandonado en una protectora de Sevilla a la espera de un hogar.

La suerte le llegó a los ocho meses de vida, cuando fue adoptado por Ainhoa Aiberri y su familia. Maximiliano (su nombre al completo) aprendía rápido las instrucciones de su dueña, lo que hizo que esta contactara con Rafael Casado, un experto adiestrador de animales para cine y televisión, explica a El País.

A sus cinco años, su currículum es la envidia de muchos: antes de trabajar para Alejandro Amenábar en el anuncio de la Lotería, ya apareció ataviado con unas gafas de sol en un spot de La Casera y en una promo de Antena 3.

Además de trabajar como perro actor, también ha servido de gran ayuda en la recuperación de su vecino Nicolás, un niño de 10 años que a los ocho padecía el llamado síndrome del cautiverio, una parálisis total del cuerpo en la que el paciente está despierto y consciente.

El pequeño, que llevaba meses en estado vegetal, recibió la visita de Max. El animal se acercó al niño y comenzó a lamerle los dedos del pequeño, que estaban untados con Nocilla. De repente, ocurrió lo que su familia llevaba tiempo esperando: Nicolás empezó a mover la mano. "No soy un perro de terapia ni lo pretendo, ni tampoco sirvo para esto, ni mucho menos un 'perro milagro' (...). Simplemente pude ayudar a Nico en un momento muy duro de su vida junto a todas las terapias que realizaba en ese momento", explica Ainhoa Aiberri en la cuenta de Max en Instagram, desde la que promueve la adopción responsable de animales.

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