Mucho más entusiasta, vital y confiado que otras veces, el artista nos recibe para hablar de lo que se tercie. Eso sí, estamos en una editorial, y una grande, donde publica su segunda novela, La hija del alfarero (Plaza&Janés). Una nueva faceta de Perales, porque aunque ya había publicado una (La melodía del tiempo), ésta es, según dice él: "mucho más completa". Además se ha estrenado como compositor de la banda sonora de la película El autor.

¿Cómo empezó a escribir novela o era de los que ya de niño lo hacía?
No, solo hacía canciones, pero una vez en Montevideo estaba muy nervioso porque tenía concierto, y tras mi siesta, dije qué hago yo ahora hasta que llegue el concierto… Me asomé a la ventana y entonces empecé a narrar lo que veía.

Pero de ahí a una novela…
Sí, pero ahí empecé. Y la primera, La melodía en el tiempo, no era una novela tan completa como esta, que es de  una familia, con relatos de un pueblo, como unas crónicas de un pueblo.

¿De su pueblo?
Sí, vivencias de mi infancia y adolescencia. Todos los pueblos de Castilla son iguales, pasan las mismas cosas. Con esas vivencias empecé a escribir esta novela.

Soy un cantautor, aunque dijeran que no porque no era político; lo era, porque yo cantaba la problemática rural

¿Y cómo es descubrirse novelista?
Igual tuve algo que ver algo que dijo Gabriel García Márquez de mí: "Daría cualquier cosa por poder resumir en tres minutos una historia como hace Perales". Y me hizo pensar. Pero fue Paloma Gómez Borrero la que movió mi primera novela, yo no pretendía nada. En esta segunda quería sacar  una familia con su problemática, la madre víctima del marido … La pobre Brígida, que es la hija que quiere volar del pueblo, y que es feminista sin haberlo mamado.

¿Por qué este tema?
Porque yo soy muy de pueblo y quería soltarlo, como cuando empecé a cantar y era cantautor, porque soy cantautor, aunque no me lo llamaran porque decían que no era político. Es una tontería:_yo era cantautor porque cantaba con prisa los problemas de los labradores, la emigración, la problemática del campo. Y me quedaban cosas que decir y esas están en este libro.

¿Qué diferencias nota?
Si me preguntas dónde me siento más cómodo en este momento, diría que escribiendo una novela nueva, más que en una canción. Me he venido arriba, ¿eh? Y me entretiene muchísimo escribir, dar aire a los personajes para mí es una liberación.

¿Tiene más confianza en usted mismo?
Porque aquí no tiene que subirse a un escenario y cantar... No, no, confianza y seguridad tenía. Y aquí tienes que enfrentarte a otras cosas, como a la crítica. O por ejemplo, libreros que no quieren poner mi libro porque soy cantante. De repente te encuentras un librero que dice: no, yo un libro de Perales no lo quiero.

¿Le ha pasado?
Sí, un amigo me llamó y me dijo que había ido a una librería a comprar mi libro y le dijeron: "No la tenemos ni la vamos a tener". Es la típica gente que si es un cantante el que hace una novela no lo entiende. Hay que hacer solo una cosa, si haces dos bien ya no lo entienden. Esa crítica. No cambiaría nada por toda mi trayectoria de músico de 40 años.

¿Recuerda cuando era delineante y se escondía para escribir?
Sí, cuando era delineante y  para tener un sueldecito para pagarme mi pensión en Madrid. Me ponía el tablero de delineante delante, para que el jefe no viera que estaba escribiendo canciones.

Hay libreros que no quieren poner mi libro y dicen: yo de Perales ni tengo sus novelas ni las voy a tener

¿Se lo habría imaginado?
No, yo nunca imaginé ni que me contratara un compañía. Lo primero fue el hachazo de una compañía, que me dijeron que llamaban para decirme que había recibido unas canciones mías y que no le gustaba nada como cantante. Y yo a mí tampoco.

¿Sigue sin gustarse?
No, cada vez me gusto más. Tengo mejor la voz. Escucho mi voz en los años setenta y pienso: ¿cómo salí adelante? Si yo hubiera sido espectador mío no habría aplaudido. Como compositor sí me gustaba y sí les gusté en la discográfica. Hasta que llegó el representante más importante y dijo que cantara mis canciones y yo: no quiero. Me pasó lo contrario de lo normal.

¿Y quiere serlo?
Yo quiero ser lo que la gente espere de mí. Mientras vayan a verme, cantaré. Si un día llego a un teatro y las filas están vacías y pierden el interés, me iré tranquilamente a mi casa como llegué. Pero es  muy difícil irse cuando en este último disco, Calma, he llenado 70 conciertos, hasta en Nueva York. ¿Cómo me voy a ir?

Y además está en plena etapa creativa, ha compuesto por primera vez una banda sonora (la película El Autor).
Cuando me escuché en el silencio del cine, pensé: qué bonito suena, cómo me gusta. Pero lo que más me sorprendió fue, sobre todo por el director de la película que me había pedido la música, cuando el público del cine del Festival de San Sebastián empezó a aplaudirme tras ese silencio total. Que eso pase en un cine es raro. Me emocionó.