La fiscal del juicio a La Manada: "Ellos sabían a lo que iban, ella ni lo sospechaba"

  • La fiscal del caso por la presunta violación de Sanfermines, Elena Sarasate, invierte dos horas en la lectura de sus conclusiones y eleva a definitiva la petición de condenas de 22 años y 10 meses a cada acusado.
  • Considera acreditado que el relato de la víctima es creíble y defiende que la reacción de la joven al someterse y no resistirse es compatible con una agresión sexual.
  • La defensa de la joven destaca la ausencia de consentimiento y pide al Tribunal la valoración de veracidad para el testimonio de su defendida.
  • DIRECTO | Así te hemos contado el juicio a la Manada.
Exterior del Palacio de Justicia de Navarra antes de comenzar la sesión del juicio.
Exterior del Palacio de Justicia de Navarra antes de comenzar la sesión del juicio.
EFE/ Villar López
Este lunes ha tenido lugar la penúltima sesión del juicio por la supuesta violación grupal de los Sanfermines de 2016, en la que la fiscalía y las acusaciones particular y popular han presentado sus conclusiones.

En una disquisición comprensible y minuciosa, la fiscal del caso de la supuesta violación de Sanfermines, Elena Sarasate, ha considerado acreditado que los cinco acusados autodenominados La Manada sabían a lo que iban al portal de la calle Paulino Caballero de Pamplona, pero que la joven ni lo sospechaba, y ha pedido al Tribunal que los hombres sean condenados por agresión sexual continuada, con la agravante de superioridad numérica, de intimidación y trato denigrante.

La fiscal ha considerado probadas las agresiones sexuales, varias penetraciones en algunos casos simultáneas, concurriendo superioridad numérica, porque eran cinco hombres y una mujer, así como ambiental, porque se produjo "en una absoluta ratonera", en referencia al pasillo del portal en el que tuvieron lugar los hechos el 7 de julio de 2016, de la que no tuvo posibilidad de escapar y cuya única opción fue "someterse" para que "aquello pasara lo más pronto posible". También cree acreditado un delito contra la intimidad, por las grabaciones en vídeo de las prácticas sexuales, y otro por robo con intimidación.

Ante unos acusados que miraban escrutadores al banquillo del público que por primera vez accedía a la sala, la fiscal ha considerado que no era necesario emplear una violencia inusitada porque "la intimidación fue gravísima", derivada del hecho de los jóvenes "sabían a lo que iban" y la joven "ni lo sospechaba" cuando, según la fiscal, la metieron agarrada por los brazos entre dos de ellos al portal. "Ejercieron la violencia mínima necesaria para vencer la resistencia de la víctima que no podía sospechar a lo que iba y no opuso resistencia".

"No sospechó lo que iba a pasar" ha dicho la fiscal. Fue subida a "una absoluta ratonera" de la que no podía escapar. Según su versión la joven estaba rodeada y "entró en pánico" cuando le quitaron la riñonera, el jersey y el sujetador. "No tenía capacidad de pensar ni de reaccionar por el lugar en el que estaba y porque estaba rodeada. No pudo resistirse y se sometió para que aquello pasara cuanto antes".

La fiscal no ha querido dar detalles escabrosos de las imágenes de la principal prueba del juicio, las grabaciones de vídeo y audio de las prácticas sexuales. Y ha dado casi mayor relevancia a los audios que a los vídeos. Sarasate ha considerado probada la agresión sexual por cuanto se escucha en las grabaciones cómo los hombres mantienen una "actitud de colaboración entre ellos" ("Illo vamos a organizarnos" o "Espérate no la levantes tanto") y otra "imperativa" hacia la víctima, ordenándole prácticas sexuales ("Cómeme eso" "no chilles o "chupa aquí").

Además, ha especificado que no se oye en los vídeos ni una sola palabra de la víctima, lo que coincide con el relato de "dejarse hacer" para salvaguardar su integridad o su vida.

Según la portavoz del Ministerio Público, las imágenes no prueban consentimiento de la víctima "que estaba todo el tiempo con los ojos cerrados"y en posiciones de inferioridad, de rodillas. Ninguna de las imágenes demuestra, ha asegurado, la versión de los acusados de que ella estuviera de acuerdo en mantener relaciones sexuales.

La Fiscalía cree veraz el testimonio de la joven víctima y recuerda que por sí solo puede enervar la presunción de inocencia de los acusados. "No consintió y se dio cuenta demasiado tarde de lo que le estaba pasando".

Además, considera probado que una de las reacciones compatibles con la agresión sexual es que la víctima no oponga resistencia. Citando jurisprudencia ha asegurado que no debe presuponerse una "respuesta de heroína (por parte de la víctima) para que se considere agresión sexual". A su juicio, el relato veraz y coherente de la denunciante, las pruebas periciales, así como los testimonios de los que la atendieron demuestran que "sintió un miedo atroz" ya que "la intimidación fue gravísima" lo que "impidió su defensa". "No podía escapar, solo someterse", ha insistido en relación a la superioridad numérica y ambiental, por el rellano en el que la tenían rodeada.

La fiscal ha desechado también que los acusados puedan alegar en su defensa "error de prohibición", es decir que no supieran que la relación no era consentida. Cree la fiscal que el que ejecuta la acción debe despejar dudas y nunca le preguntaron a la joven si ella quería participar y seguir en dichas prácticas. Supone que para que no les dijera que no.

En relación al relato efectuado por los acusados, la Fiscalía ha considerado que se la prepararon, porque no testificaron ante un juez hasta dos meses después de ser encarcelados. Considera que mienten cuando dijeron que la joven dijo que ella sola podía con los cinco, "porque en todo momento creyó que eran cuatro los agresores". También desconfía porque no enseñaron en primera instancia los vídeos grabados que luego han defendido como prueba de sexo consentido.

Los acusados han mantenido en casi toda la exposición el semblante serio y contenido. Dando sorbos a botellas de agua y compartiendo caramelos. Custodiados por una quincena de policías forales, dos de los cuales vigilaban al público, para que no hubiera nadie grabando la sesión o fotografiándola. Las miradas más prolongadas se las llevaron los compañeros de la prensa que precisamente por no admitirse cámaras en la sala esbozaban su retrato en blocs de dibujo.

En su exposición de los hechos, la fiscal se ha preguntado por qué le quitaron el móvil. "Si se lo pasaron fenomenal lo normal hubiera sido intercambiar el teléfono para verse en Madrid o Sevilla" ha dicho en referencia a la confesión de que le robaran el teléfono de la riñonera.

La Fiscal también ha aludido pormenorizadamente al testimonio de todos los testigos que trataron a la víctima después de la agresión sexual continuada que ratificarían la versión de la víctima. Sobre la ausencia de lesiones graves, el Ministerio Público ha señalado que no es óbice para que haya habido agresiones sexuales.

En conclusión, el Ministerio Público cree que hay pruebas contundentes de que de manera "conjunta y organizada" y sin que la víctima sospechara nada, ejerciendo la fuerza mínima necesaria la obligaron a prácticas sexuales y cuando terminaron "la dejaron tirada, semidesnuda, y sin móvil".

La defensa de la víctima reitera que no fue sexo consentido

Si la Fiscal invirtió dos horas exactas en la lectura de sus conclusiones finales, la defensa de la denunciante a penas se demoró 40 minutos. En su turno de palabra el abogado Miguel Ángel Morán insistió en la veracidad del testimonio de la joven, por su claridad y consistencia. Morán ha precisado que durante la agresión los cinco jóvenes no necesitaron emplear excesiva violencia porque por superioridad numérica ya intimidaban a la víctima.

Admitió la acusación particular que la joven pudo incurrir en "pequeñas contradicciones" como nombres de hotel o número de agresores, pero alega que obedece "a que todo sucede en media hora" y "a que no conocía la ciudad" y a "su estado emocional".

Las testificales le dicen a la acusación que el relato de su defendida es veraz, "que no fingía ni exageraba". Sobre la principal prueba, los vídeos grabados por dos de los acusados, la defensa aseguró que prueban que "en ningún momento tomó la iniciativa, que era siempre dirigida y manipulada", y citó un momento en el que uno de los acusados le abre la boca con sus manos. Sobre los gemidos que para los acusados avalaban el consentimiento y la proactividad de la víctima, su abogado se refirió a lo expresado previamente por la Fiscalía, que según la Real Academia de la Lengua se gime por placer, pero también por dolor.

Por último, el abogado defensor de la víctima subrayó el derecho de su defendida a seguir adelante con su vida y "a no recluirse en las sombras", en clara alusión al informe de los detectives privados que la siguieron y que finalmente fue retirado del proceso. La Fiscal también terminó sus conclusiones en idéntico sentido: "Faltaría más. Tendrá que salir e intentar superar todo lo que le ocurrió en el portal".

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