La decisión de la instructora, a la que tuvo acceso Europa Press en fuentes jurídicas, se produce tras estimar los recursos de reforma interpuestos por los letrados de las distintas partes personadas en la causa, tanto de los acusados como del padre biológico de la fallecida, personado como acusación particular, quienes habían expresado su malestar ante la supuesta indefensión que les producía la imposibilidad de tener acceso a la abundante prueba documental existente, compuesta ya por cuatro tomos.

EL PRINCIPAL SOSPECHOSO PIDE DECLARAR DE NUEVO

Además de levantar el secreto, tras sendas prórrogas acordadas por la juez y alguna advertencia a las partes sobre la obligatoriedad de no desvelar contenido alguno de la instrucción, la juez ha fijado nuevas testificales para mediados de mes, la del principal sospechoso, Roberto H, que ha pedido comparecer nuevamente, y la del conductor de la ambulancia.

Las últimas declaraciones fueron prestadas por dos sanitarios del Sacyl movilizados por el Servicio de Emergencias 112 el pasado día 2 de agosto al domicilio de Sara, sito en el número 43 de la calle Cardenal Torquemada, en el barrio de La Rondilla, a raíz de la llamada telefónica al 112 que efectuó Roberto H, compañero sentimental de la madre de la pequeña, para solicitar asistencia médica.

En su comparecencia, ambos confirmaron su sorpresa por las numerosas lesiones que la menor presentaba tanto en la cara como en las uñas de las manos y los pies. Encontraron a Sara en situación de parada cardiorespiratoria, si bien, gracias a las maniobras practicadas, lograron reanimarla y trasladarla aún con vida en ambulancia hasta el Hospital Clínico Universitario, donde falleció al día siguiente.

Al testimonio de los trabajadores del Sacyl se sumaron ese mismo día los prestados, también como testigos, de una hermana de la madre biológica de la fallecida, dos vecinos que ocupaban un piso contiguo al escenario de los hechos y dos agentes, uno de la Policía Municipal y otro de la Policía Nacional que también acudieron ese día al domicilio y presenciaron las maniobras reanimatorias.

Tanto la madre como su compañero sentimental, naturales de Pedrajas y Medina del Campo, respectivamente, ambos en prisión desde entonces, alegaron que la pequeña Sara había sufrido una caída, versión que no se corresponde con las diligencias por delitos de asesinato, maltrato de una menor y omisión del deber de socorro que se instruyen contra ambos.

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