Vista de la sala de la exposición de George Herriman 'Krazy Kat es Krazy Kat es Krazy Kat'
Vista de la sala de la exposición de George Herriman 'Krazy Kat es Krazy Kat es Krazy Kat' en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía. Octubre, 2017. Fotografía: Joaquín Cortes / Román Lores. GEORGE HERRIMAN

Durante más de 30 años publicó una de las tiras cómicas más famosas de Estados Unidos, Krazy Kat, considerada hoy en día como una de las primeras obras maestras de la historieta. Se cuenta que cuando murió, en abril de 1944, había seis tiras inacabadas en su mesa de dibujo. Tras haber publicado casi 3.000, el magnate de la prensa William Randolph Hearst, que había confiado en él y era un confeso admirador de su trabajo, decidió poner punto final a la historia, consciente de que nadie podría estar a la altura de George Herriman (Nueva Orleans, 1880-Los Ángeles, 1944).

Hoy su talento, que ha inspirado no solo a generaciones de estadounidenses sino que contó con seguidores ilustres como Pablo Picasso, Willem de Kooning, E.E. Cummings, T. S. Elliot, Gertrude Stein o Jack Kerouac (que definió a Krazy como un símbolo de la Generación Beat); llega al Reina Sofía en forma de exposición: Krazy Kat es Krazy Kat es Krazy Kat.

El momento es histórico porque, además de rendirle homenaje, da un paso adelante en el reconocimiento del cómic como género artístico de primer nivel. "Es la exposición más grande que se ha hecho de Harriman. Llevo 43 años haciendo exposiciones sobre el arte del cómic, pero la exposición del Reina Sofía es un gran salto adelante para el reconocimiento del arte de las tiras cómicas", asegura Brian Walker, comisario de la muestra junto a Rafael García.

"Hoy es un día especial porque esta exposición borra esa frontera entre la alta y la baja cultura", añade García, al tiempo que el director del museo, Manuel Borja-Villel, ha puntualizado que uno de los objetivos es "bajar los museos al cómic".

Los personajes secundarios cobran protagonismo

El crítico Gilbert Selder escribiría en 1924: "la obra de arte más divertida, fantástica y satisfactoria que se produce hoy en los Estados Unidos"

Herriman llegó al medio en el momento perfecto. Puede decirse que su carrera se desarrolló en paralelo al cómic, cuando éste empezó a tenerse en cuenta en los periódicos, que se mostraban muy atraídos por el nuevo género. De hecho, la primera parte de la exposición, que reúne una selección de 160 obras, muestra sus primeros trabajos en rotativas como Los Angeles Herald, New York World o Los Angeles Times.

Tras una década en activo llegaría 'el gato loco'. Instalado en Nueva York (su vida fue una continua danza entre las dos costas) Herriman presentó su serie The Dingbat Family en junio de 1910 en el New York Evening Journal. Un mes después, un ratoncito blanco y un gato negro aparecían en esta tira, dando pie a los personajes que se acabarían convirtiendo en Ignatz the Mouse y Krazy Kat. No sería hasta tres años después cuando ambos se convertirían en tira diaria debajo de los Dingbat, copando la página entera a partir de 1916.

El argumento, a la vez sencillo pero surrealista, daba la vuelta a los roles establecidos hasta el momento: Krazy, un gato de sexo indefinido, ama locamente al ratón Ignatz, Ignatz por su parte le agrede y tira de forma constante ladrillos en la cabeza (algo que Krazy interpreta como gestos de amor) y el perro policía Ofissa Pupp, ama a Krazy en secreto.

A pesar de no contar con una gran aceptación entre el público, fueron muchos los que cayeron rendidos a sus pies. El crítico Gilbert Selder escribiría en 1924: "la obra de arte más divertida, fantástica y satisfactoria que se produce hoy en los Estados Unidos" mientras que la revista The Comics Journal le definió no hace mucho como el mejor cómic del siglo pasado.

Distintas lecturas

Herriman nos dejó estas creaciones con las que podemos aprender sobre la humanidad

Son muchas las lecturas que se han hecho de esta obra durante décadas: para algunos fue un claro precedente del surrealismo tanto por la incongruencia de las historias como por detalles estéticos como el amor por los paisajes desérticos y las figuras antropomórficas. Otros han querido ver una ventana para manifestar la identidad de raza: Herriman de ascendencia afroamericana tuvo que abandonar su ciudad natal a causa de los problemas segregacionistas de la época. Mientras que la indeterminación de género de Krazy también ha fomentado que se le haya convertido en un referente del colectivo LGTBIQ.

"Herriman nos dejó estas creaciones con las que podemos aprender sobre la humanidad y el sentido del humor que tenía. En su tiempo fue conocido como un dibujante de dibujantes, para periodistas, poetas o escritores. Después de su muerte se ha convertido en un autor de culto para autores como Chris Ware", comenta García.

La exposición, que podrá visitarse hasta el 26 de febrero, se completa con algunas de las series de dibujos animados que se produjeron inspirándose en el personaje. Asimismo, el próximo 20 de diciembre, se organizará una conferencia con el autor de cómics Art Spiegelman (Estocolmo, 1948), creador del mítico Maus (1986) y Premio Pulitzer en 1992.