Feto
Un feto en su séptima semana de gestación.ARCHIVO/20MINUTOS ARCHIVO

Especialistas de la clínica Virgen del Pilar de San Sebastián han logrado por primera vez en el País Vasco y Navarra que un hombre seropositivo y su pareja, que no está infectada por el sida, consigan gestar un embrión sano combinando el "lavado seminal" y la "micro-inyección espermática" o ICSI.

La técnica no es muy dificultosa, aunque son pocos los centros médicos que la practican

El jefe de la Unidad de Reproducción Asistida de la clínica donostiarra, Miguel García, y el responsable del Laboratorio de Biología del mismo centro, Josu Franco, han asegurado que la técnica para lograr este tipo de embarazos no es muy dificultosa, a pesar de lo cual todavía son relativamente pocos los centros médicos que la practican en España debido, en gran parte, al elevado coste que supone -alrededor de 5.000 euros-.

Hasta ahora, en el País Vasco, Navarra o La Rioja la mayoría de las parejas seropositivas, o con uno de sus miembros afectados por el sida o la hepatitis C, se veían obligadas a desplazarse a Barcelona, Valencia o Madrid si querían someterse a este tipo de tratamientos y asegurarse de que su hijo nacería sano.

Sin embargo, recientemente el departamento vasco de Sanidad acreditó al Hospital de Galdakao (Vizcaya) -dentro de la sanidad pública- y a dos clínicas privadas -Elkano en Vizcaya y Vírgen del Pilar en Guipúzcoa - para ofrecer esta clase de servicios.

¿En qué consiste esta técnica?

Este procedimiento requiere realizar un doble "lavado" de la muestra de semen del paciente infectado con el fin de eliminar el plasma seminal, en el que se encuentran los espermatozoides y en el que es posible aislar el virus del sida. Con el semen "lavado" se congela en nitrógeno líquido y una pequeña porción se estudia para asegurarse de que está libre del virus.

Una vez confirmado este extremo, la muestra congelada se emplea para realizar un ICSI, que consiste en inyectar un único espermatozoide en un óvulo que previamente se ha extraído mediante una punción a la futura madre y que, una vez fecundado se vuelve a implantar en la mujer.

Hasta ahora, la clínica donostiarra ha sido la primera en conseguir un embarazo de este tipo, que ya se encuentra en su séptima semana de gestación.

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