Un camión de los Bombers de la Generalitat.
Un camión de los Bomberos de la Generalitat. ACN

Un juzgado de Barcelona ha obligado al Departamento de Interior a pagar un recargo del 40% en las prestaciones de un bombero que quedó incapacitado por estar expuesto durante años al amianto, en la primera condena a la Generalitat por la falta de planes de prevención de la asbestosis.

En su sentencia, el Juzgado social número 13 de Barcelona desestima el recurso que la Dirección General de Prevención y Extinción de incendios presentó contra una resolución de la Seguridad Social que le obligaba a pagar un recargo del 40% en todas las prestaciones del bombero, por falta de medidas de seguridad en enfermedad profesional.

La juez concluye en su sentencia que la exposición al amianto del trabajador, representado por el bufete de abogados Colectivo Ronda, pudo estar "favorecida por la falta de equipos de protección individual adecuados y la falta de protocolos de actuación específicos que garantizaran la minimización del riesgo (...)".

En ese sentido, la sentencia sostiene que, durante los años en que el bombero estuvo de servicio, la Dirección General de Prevención y Extinción de incendios "no tomó las medidas necesarias para reducir" su exposición al amianto, ni consta "que haya ninguna medición de la cantidad o volumen de las partículas a las que se exponía el trabajador, en las situaciones de riesgo (...)".

El juez sostiene que no se tomaron las medidas adecuadas para proteger de la exposición al amiantoRemitiéndose a los informes de la Inspección de Trabajo, la sentencia concluye que los bomberos pueden estar expuestos al amianto por su trabajo en la extinción de incendios en naves industriales o edificios que tengan ese material, así como en las operaciones de limpieza posteriores.

La juez reconoce que, hasta los años 90, eran los propios bomberos los responsables de limpiar sus equipos de protección, trabajo que ahora corre a cargo de una empresa externa, y que hasta los años 80 no se empezaron a usar máscaras de prevención ante posible presencia de amianto.

Además, entre los años 70 y 80, añade la sentencia, los bomberos utilizaban manoplas fabricadas con amianto como equipo de protección individual para evitar quemaduras en las manos, dadas las propiedades ignífugas de ese material.

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