Charlie Gard
Padres de Charlie Gard, el bebé británico afectado de una enfermedad genética rara y mortal. YOUTUBE

El último episodio en la historia de Charlie Gard, un bebé de diez meses afectado de una enfermedad genética rara y mortal, y sus padres, que han batallado largamente para evitar que fuera privado de la respiración artificial, llega desde Estados Unidos.

Los Gard acudieron a la Corte europea al considerar que el país había vulnerado el derecho a la vida de su hijo, al oponerse el Great Ormond Street Hospital de Londres, a un tratamiento experimental en Estados Unidos. Pero el pasado 28 de junio el Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) respaldó la decisión de la Justicia británica de dar una muerte digna al bebé.

Ahora Helen Ferre, una de las responsables de la Administración Trump, ha asegurado que el presidente de los Estados Unidos "ha ofrecido su ayuda a la familia en esta situación dramática", de lo que se está hablando es de la posiblidad de trasladar al bebé a Estados Unidos para recibir allí tratamiento

Ferre reconoce que el presidente no ha hablado directamente con la familia porque "no quiere presionarles en ningún sentido" y que "simplemente está intentando prestar su ayuda si es posible", pero que miembros de su administración sí que han hablado con ellos, conversaciones facilitadas por el gobierno británico.

La oferta del gobierno de Trump llega apenas un par de días despus de que el papa Francisco pidiera que se permitiera a los padres del bebé británico, "acompañarle y tratarle hasta el final", según declaró el portavoz vaticano, Greg Burke.

El dictamen de Estrasburgo

El dictamen del Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) especifica que, en términos médicos, el pequeño sufre un "severo síndrome infantil de encefalopatía mitocondrial", que causa mutaciones en el gen RRM2B y le "priva de la energía necesaria para vivir".

Los padres se habían quejado de que las decisiones de las instancias nacionales habían supuesto "una injerencia injusta y desproporcionada en sus derechos parentales y sin justificación alguna".

Sin embargo, la Corte de Estrasburgo avaló la conclusión de la Justicia británica, basada en "evaluaciones de expertos detalladas y de alta calidad" que consideraban "muy probable que Charlie estaría expuesto a dolores y sufrimientos continuos".