Este martes 13 de junio se cumple exactamente un año desde que la actriz Miriam Díaz-Aroca lanzase su proyecto Elígete, una iniciativa escénica dirigida a remover conciencias sobre el gran problema del maltrato a la mujer. Ahora, coincidiendo con el primer aniversario, el montaje vuelve a los escenarios (este martes a las 20:00 en el Teatro Nuevo Apolo de Madrid). Totalmente entregada y profundamente comprometida, la intérprete y comunicadora ha relatado a 20minutos cómo es su lucha contra esta lacra social.

¿De dónde surge el proyecto?
Elígete surge de la necesidad de ser un poco más útil, de aprovechar todas las herramientas que tengo como mujer, como actriz, como madre y como ser humano y ponerlas al servicio de los demás y de un bien como es la libertad, la dignidad y el respeto por uno mismo.

¿Cómo tuvo la idea?
El origen fue un monólogo precioso de Juan Carlos Rubio que me impactó muchísimo y decidí que aquel monólogo tenía que tener más vida, ser más visible. Además, en varios eventos conocí mujeres que habían sufrido violencia de género. Entonces entendí que tenía que montar algo, que ya era el momento, de mi vida personal y sobre todo de mi madurez emocional, para poder afrontar un reto así.

¿En qué consiste exactamente?
Es un proyecto escénico que se mueve de una manera viva y con participación del público. Se muestra una ficción, con ese monólogo que rescato de Juan Carlos Rubio y que él me ha cedido generosamente, y se mezcla con testimonio reales de mujeres que van en audio y otras presenciales, dando su testimonio y diciendo "Elígete, yo he pasado por todo esto pero he decidido salir y, si yo puedo, tú también puedes". Elígete quiere convertirse en una red donde todo el mundo tiene cabida.

¿Cree que hay poca concienciación?
Creo que hay mucha queja y poca acción, porque somos muy de mirarnos el ombligo. Sí que es verdad que cuando nos tiran de la oreja, nos damos cuenta de que el problema existe, pero pasa una semana y vuelves otra vez a la rutina y al "a mí no me toca", y sí nos toca, nos toca mucho. Si estamos parados y nos limitamos a quejarnos, no cambia nada, no avanza nada.

Creo que hay mucha queja y poca acción, porque somos muy de mirarnos el ombligo

¿Qué se puede hacer?
Cada uno, en la dimensión de su responsabilidad, que aporte, ya desde la propia casa. Importa cómo te comportas, qué referente das a tus hijos, a tu entorno, a tus amigos, qué es lo que permites y qué es lo que callas. La labor empieza desde uno mismo.

Lo cierto es que ahora se habla mucho más sobre la violencia de género, ¿por qué cree que es así?
A mí no me gustaría creer que se ha puesto de moda, no me gustaría creer que se aprovechan las circunstancias. Yo me quedo con la idea de que hay más porque hay más denuncias. Porque antes lo tenías más normalizado, era parte de la cultura y la educación que traías y entonces lo incorporabas, aun a pesar de tu infelicidad, y no lo decías. Pero ahora, con las campañas que se están haciendo, con todo el movimiento que hay de mujeres a nivel asociaciones y plataformas... Hay más movilización a nivel social, político y judicial.

Antes de embarcarse en este proyecto, ¿conocía a alguna mujer maltratada?
No a esos niveles. Sí conocía a personas que han tenido relaciones muy tóxicas y con peligro pero, desde que estoy metida en esto, ya las conozco muy de cerca. En mi entorno más cercano tengo casos ya de amigas que hablan y que jamás lo habían contado. Como estoy metida en esta aventura de concienciar, se han desnudado y me han contado, y a partir de ahí mucha más gente se abre.

¿Pasa muy a menudo?
Sí. Cuando vamos de gira es duro, porque a la gente no le gusta escuchar las verdades –y eso que Elígete es motivador, es constructivo, no es nada de dramas, cero patatero drama–, pero hay mucha gente en el público que sale, coge el micrófono y nos cuenta su historia, una historia que estaba en el silencio. Después de tantos años calladas, en ese momento se sienten fuertes y arropadas y nos cuentan su historia. En cuanto salga una persona, una mujer, una sola, decidida a dar el paso y apostar por ella misma, ya he conseguido el objetivo.

'Cajón desastre' fue el rincón de mis sueños, donde hice realidad todo lo que yo quería a nivel artístico

Por desgracia, las noticias sobre violencia de género no cesan, ¿no resulta desesperanzador?
Es que yo me enfoco en el bueno, mi enfoque es siempre en el vaso medio lleno. El otro existe y existirá toda la vida, pero está en nosotros el crecer, el ser conscientes, el ser comprometidos. Y el compromiso es una forma de vida. Está en nosotros cambiarlo y enfocarnos en la parte buena. Yo siempre me enfoco en los colores, no me enfoco en el blanco y negro.

¿Siempre vio Elígete como un proyecto escénico?, ¿se ha planteado otro medio?
En el cine hay gente muy valiosa como mi compañera Mabel Lozano, que está haciendo documentales extraordinarios. Yo soy más de hablar, me gusta mucho mirar a los ojos a las personas, me gusta sentir ese feedback de emociones y sentimientos. Creo que es muy importante, porque hay un antes, un durante y un después en la obra. En el teatro, las asistentes se quedan después y hablan entre ellas, con las ponentes y con nosotras. Hay un alimento constante. Elijo ese escenario porque me gusta. Me gusta la inmediatez del teatro.

Si pudiera retroceder a algún momento especial del pasado, ¿cuál elegiría?
Jo, es que soy una persona que colecciona muchísimos momentos mágicos e intensos cada día. ¿Profesionalmente? Hombre, la primera vez que me dicen "te hemos escogido para trabajar en televisión", que yo no tenía ni la más mínima esperanza. Pero una vez ya metida en televisión, el momento de Cajón desastre fue el más bello de los más bellos, que luego se amplió con el Un, dos, tres, pero ese Cajón desastre fue el rincón de mis sueños, donde hice realidad todo lo que yo quería a nivel artístico y donde tenía un equipo que me apoyaba en todas mis locuras.

Fue un programa que marcó a una generación.
Ten en cuenta que fue un programa vanguardista. Hubo un antes y un después de cómo trabajar con los niños. Y fue un poco espontáneo, tampoco hicimos un diseño piscológico de cómo hablar... No, surgió. Me encontraron, dije que sí y empecé a jugar, y yo juego tanto o más que ellos. Era como la jefa, la capitana de la pandilla.

¿Y a nivel cinematográfico?
Cuando me llama Pedro Almodóvar para hacer Tacones lejanos. Y el momento álgido, con la segunda película, que fue con Fernando Trueba, Belle Époque, y nos dieron el Óscar. Hay muchas cosas puntuales a nivel de radio... Mi vida está salpicada de muchísimos momentos excepcionales y extraordinarios.

Sigo apostando por el 'Un, dos, tres', como formato. Yo lo haría, solo falta que la productora quiera¿Sigue usando patines?
Sí, siempre. Soy una mujer sobre ruedas. Soy una mujer activa y nunca pierdo la velocidad de crucero, y sigo practicando con los patines.

Ahora que están de moda los reencuentros, ¿se hará uno del Un, dos, tres?
Lo hicimos, hace poco, en una premiere del documental sobre Chicho Ibáñez Serrador del proyecto Los imprescindibles. Nos concentramos allí muchos de todas las ediciones del Un, dos, tres y fue un reencuentro precioso. Además, estábamos los tres últimos presentadores que estamos con vida, Mayra, Luis y yo, y fue muy bonito. Y ver el documental fue una sensación de decir "wow, qué suerte, y yo he estado ahí, yo pertenezco a la historia de este pedazo de talento televisivo, referente mundial de la televisión". Y sigo apostando por el Un, dos, tres, como formato. Yo se lo he dicho a Prointel, la productora de Chicho. Yo por mí sí lo haría. Ahora falta la otra parte, que es que ellos quieran.

¿Le queda algo por hacer?, ¿alguna espinita clavada?
No. Tengo ganas de seguir, seguir recolectando, yo siembro mucho, soy una gran sembrador y siembro mucho, lo único es recoger y recoger bien. Y ahora que he elegido el camino de la conciencia a través de mi trabajo, seguir alimentándolo y nutriéndolo.

¿Qué proyectos tiene a la vista?
Mi trabajo y mi corazón están puesto en Elígete y en lo que va a venir después, porque quiero que sea un proyecto sin fronteras, a nivel nacional e internacioal. Aparte de eso, acabo de estrenar una película, Yerma, la versión en inglés, y ahora vamos a rodar Bernarda Alba en octubre. Y lo que vaya saliendo, estas cosas son muy de repente.

¿A qué dedica sus energía cuando no está inmersa en algún proyecto?
Al silencio, dedico mi energía al silencio. A escucharme, a escuchar, a mirar, a oler... Me gusta la belleza y la busco en todos los sentidos y en todos los lugares, pero sobre todo al silencio.