Los regantes de las cuencas del Gállego y Cinca tendrán menos agua para sus tierras, después de que la Comisión de Desembalse acordara ayer por unanimidad reducir las sueltas de agua por la sequía que afecta a Aragón.

La reserva del agua de la cuenca del Ebro, según los últimos datos facilitados por la Confederación Hidrográfica, está por debajo de la cifra de 2006 y no supera el promedio de los últimos cinco años. En estos momentos hay 2.983 hectómetros cúbicos embalsados, el 40,29% de la capacidad total, frente a los 3.559 que había la misma semana del año pasado.