Llevan cinco días, a un ritmo de nueve horas diarias, pintando sin parar y hasta a 60 metros de altura. Son 12 graffiteros (divididos en cuatro grupos) elegidos por un jurado internacional que han logrado que sus bocetos luzcan en los muros de tres edificios de la provincia de Sevilla.

Para pintar los 2500 metros cuadrados de superficie que ha supuesto este reto han gastado 3.500 kilos de pintura plástica y de spray.

Emasesa (la empresa de aguas municipales de Sevilla) y el ICAS (Instituto de Cultura de las Artes de Sevilla) han sido las instituciones responsables de la original convocatoria. De hecho, Emasesa es la dueña de las torres decoradas: una en el municipio de San Juan de Aznalfarache, de 20 metros de altura; otra, en Camas, de 40 metros; y otra en La Algaba (de 60 metros).

Además han podido dejar sus dibujos impresos en los 200 metros de los muros del recinto del Carambolo que rodean las instalaciones de Emasesa.

Hoy estos artistas de la calle han bajado de las alturas para asistir a la fiesta donde se hará público el nombre del grupo de grafiteros ganador del certamen, que se irán a París de viaje como premio. Lo que sí ganarán todos es ver su obra expuesta a los ojos de todos los que pasen por delante de los edificios pintados.