Pionero y veterano del rap español, El Chojin (1977) continúa su camino vital y profesional con su nuevo libro-disco, Recalculando ruta (Frida Ediciones), en el que reflexiona sobre el valor del pensamiento libre.

"¿Qué quieres ser cuando seas mayor?" Menuda pregunta difícil para empezar un libro.

Esa cuestión es una especie de castigo. Nos obligan a elegir una meta cuando a lo mejor no estamos preparados. De ahí el título, Recalculando ruta, quieres llegar a un sitio  y el camino que habías pensado nunca vale. Llevo en esta situación desde que era pequeño y pensé que el título era un resumen de cómo veo la vida.

¿Qué quería ser cuando era pequeño?

Piloto. Soy de Torrejón, donde hay una base militar y, como a todo niño, me fascinaba todo lo que volaba.

¿Y cambió el sueño de piloto por el de artista?

Al final sí fui piloto, la verdad, pero paso de tener jefe (risas). Me conseguí sacar el título pero nunca he trabajado de otra cosa que no sea escribir y contar en un escenario lo que escribo.

Acaba de editar un libro hace unas semanas y ahora un libro-disco. ¿Se quedaban cortas las canciones?

Tampoco es eso. Tengo un estilo en el que puedo contar muchas cosas, pero es cierto que necesitas abrirte un poquito y contar cosas de manera diferente. En el momento en el que se convierte en rutina pierde esa magia por la que te metiste al principio. Lo que intento es encontrar nuevas fórmulas.

"No se nos enseña a cuidar de nosotros mismos"

El disco gira en torno a cómo la sociedad modula los sueños. ¿Cómo cree que podemos combatirlo?

Muchas veces todo es más sencillo de lo que parece. Te tienes que parar a reflexionar y pensar si estás donde quieres estar o es una gran mentira el camino que sigues porque te lo han hecho seguir. Nos enseñan a ser responsables, a llegar puntual al trabajo, pero no a cuidarnos a nosotros mismos, es lo que hay que aprender.

Siempre ha sido muy crítico con la sociedad y algunas de sus canciones fueron himnos del 15M. ¿Le preocupa que se haya perdido esa conciencia crítica con los años?

Hoy estoy preocupado por los casos de corrupción que han surgido. En otro momento se considerarían algo extremo, pero ahora nos hemos insensibilizado ante los abusos de poder. Hace años lo tenían muy bien escondido. Ahora parece un mal necesario. Tengo miedo a que nos resignemos. La calle, los movimientos sociales o la música tienen la responsabilidad de mantener la llama de la indignación. No podemos ser cómplices de los que abusan de nosotros a través del silencio.

¿El sistema, entonces, está herido de muerte o hay esperanza para la recuperación?

Creo que tenemos demasiadas ganas de mantener un sistema que no funciona, nos estamos agarrando a algo que se ha comprobado que genera desigualdad. El refrán “Mejor malo conocido que bueno por conocer” nunca lo entendí. ¿Por qué conformarnos con lo malo? Si puede haber algo bueno, vamos a buscarlo.

También ha cambiado su género, el rap. ¿Cómo ve a las generaciones a las que dará el testigo?

Creo que hay raperos muy buenos. Ellos hablan en su propio idioma, viven en otro contexto y nosotros no podemos ser eternos.  Evidentemente hay de todo, existe muchísima más oferta y el rap está más normalizado entre los jóvenes, pero a nivel de calidad y variedad estamos en un momento muy bueno.

"Los nuevos tienen que intentar discutirnos el puesto"

Pero eso no quiere decir que los veteranos vayan a abandonar. ¿Ve competencia entre lo nuevo y lo viejo?

Tiene que haberla, tenemos que sentir la presión de que nos discutan el puesto, si no parecería que el rap no está en forma. Nosotros tenemos que demostrarles que somos ‘machos alfa’ en esto. Somos leones en la sabana, tenemos garras y ellos tienen que venir a quitarnos el sitio. Es ley de vida.

Muchos de sus vídeos en redes sociales han llegado a ser virales. ¿Qué aspectos negativos y positivos tiene esta tendencia?

Tiene de todo, nada está bien o mal. A nivel personal me ha venido bien.  En Twitter y Facebook son muy listos, porque ves las cosas que quieres ver para que no salgas de las redes. Puedo establecer buenas conexiones, pero muchas veces puedes no ver la realidad en su conjunto porque miras solo tu parcela

¿Hacia dónde va su ruta personal?

La reflexión a la que he llegado ahora es que me da igual. Lo único importante para a mí  es que estoy donde quiero estar. Lo que hago es dejarme llevar por las olas, disfrutando del momento.