Laureano Oubiña
El narcotraficante gallego Laureano Oubiña, en una imagen de archivo. EFE / ARCHIVO

El juez de vigilancia penitenciaria de la Audiencia Nacional José Luis Castro ha decretado la libertad condicional para el narcotraficante Laureano Oubiña, que estaba interno, en régimen semiabierto, en el Centro de Inserción Social (CIS) Melchor Rodríguez García de Alcalá de Henares (Madrid).

Según el auto judicial, fechado este martes, se concede la libertad condicional por la "avanzada edad" de Oubiña, al que defiende el abogado zaragozano Enrique Trebolle.

Además, se tiene en cuenta el cumplimiento a partir del 7 de julio de este año de las tres cuartas partes de la condena, el apoyo familiar y el buen uso de los permisos.

Aunque como elemento desfavorable se destaca en el auto que no ha reconocido la responsabilidad delictiva, sí que se tiene en cuenta que ha asumido los hechos por los que se le condenó y que desde que obtuvo el tercer grado cumple un programa de voluntariado en la Asociación San Francisco de Asís, con el objetivo de ayudar en la acogida de inmigrantes y toxicómanos, sin que consten incidencias negativas.

Una vida dedicada al narcotráfico

El narcotraficante ingresó en el CIS de Alcalá de Henares el pasado 13 de marzo, después de que el mismo juez Castro le concediera, el 24 de febrero, el tercer grado penitenciario.

En este momento, Oubiña cumplía una pena de cuatro años y seis meses en la cárcel madrileña de Navalcarnero por blanqueo de dinero procedente del narcotráfico.

Laureano Oubiña, nacido en Cambados (Pontevedra) hace 70 años, empezó a trapichear con tabaco de contrabando a los 17 años, pero fue con el tráfico de estupefacientes como se hizo un nombre entre los más conocidos narcotraficantes españoles.

En 1990 fue detenido, junto con otros capos ilustres de la ría de Arousa como Manuel Charlín, en el marco de la operación Nécora, dirigida por Baltasar Garzón, y le cayó su primera condena, seis años de cárcel por delito fiscal, aunque fue absuelto por tráfico de drogas.

Un delito por el que fue condenado casi una década más tarde: cuatro años de prisión por organizar y dirigir un transporte de 5.741 kilos de hachís desde Galicia a los Países Bajos. Sucede que cuando la Audiencia Nacional dictó la sentencia, Oubiña había huido, y trece meses más tarde fue detenido en Grecia. Desde entonces, ha acumulado condenas por tráfico de drogas y blanqueo, con periodos de libertad intercalados.