Vagones calcinados, cristales rotos, puertas destrozadas, heridos por los andenes... Así ha quedado el metro de San Petersburgo tras la explosión perpetrada este lunes, presuntamente por un terrorista suicida, en el suburbano de la ciudad rusa.

El humo y el caos ha invadido la ciudad tras el atentado, que ha dejado al menos 14 muertos y 45 heridos. Según las primeras informaciones de la Policía, la deflagración fue causada por artefactos explosivos rellenos con metralla, con una potencia relativamente pequeña, equivalente a 200-300 gramos del TNT.

Las autoridades han desalojado toda la red de metro.