Federico García Lorca
El poeta granadino Federico García Lorca. EFE

La Berlinale fue el miércoles el escenario, en pantalla y en vivo, de la polémica sobre la búsqueda (o no) de los restos del poeta Federico García Lorca con el estreno del documental Bones of Contention, centrado en las fosas comunes del franquismo y la represión a los homosexuales durante la dictadura.

La directora del documental, la alemana Andrea Weiss, acudió acompañada de varias de las personas que aparecen en el filme, como Laura García Lorca, sobrina del poeta y presidenta de la fundación en su memoria, así como Emilio Silva, de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica.

Ambos sostienen posiciones contrarias, como aparece en la película, y así quedó de manifiesto también, en vivo, en el debate posterior a su exhibición, en la sección Panorama Documento, la segunda en importancia del festival.

La sobrina de Lorca expuso así claramente la posición de la familia, contraria a que se siga excavando en busca de sus restos, pues considerar que lo fundamental es hacer un "trabajo honesto" de recuperación histórica de todo el colectivo de víctimas, sin personalismos.

Una búsqueda "sin personalismos"

Silva defendió, como hace en la película, "que los huesos hablan" y que de dar con ellos y alcanzar a identificarlos, pueden llegar a reconstruir, con un análisis de su ADN, cómo fueron asesinados.

"Para mí fue importante lograr localizar e identificar los de mis familiares", explicó, para añadir que a raíz de esa experiencia propia fue cómo se empezó a generar su asociación, ante las muchas otras personas que se dirigieron a ellos para pedirles que buscaran también a los suyos.

El debate sobre la excavación para buscar los restos de Lorca, uno entre los 120.000 muertos que se estima que yacen en fosas comunes por distintos puntos de España, es un aspecto del filme, que combina las entrevistas con imágenes de archivo e informativos de la época, locutados en inglés, donde se habla de Francisco Franco como el "Hitler español".

La lucha por el colectivo LGTB

El otro gran capítulo del documental es el carácter emblemático del poeta en la lucha del colectivo LGTB, tras recordarse que, según un informe policial de 1965 aparecido hace dos años, "Lorca fue asesinado por homosexual y socialista".

Entran ahí los testimonios de Antoni Díaz, quien conoció las cárceles franquistas por su condición de gay, y Silvia Reyes, transexual y asimismo perseguida por la represión del régimen.

Lorca fue asesinado por homosexual y socialistaDíaz detalla ante la cámara de Weiss lo que significó vivir bajo el yugo de la llamada "ley contra vagos y maleantes", que equiparó a los homosexuales con delincuentes comunes, mientras que Isabel Franc recupera los "códigos secretos" que se intercambiaban las lesbianas -"libreras", en su argot- para reconocerse.

Reyes aporta su testimonio del rechazo social y familiar que sufrieron los transexuales que, como ella, solo podían vivir de la prostitución, ya que "con estas tetas y esta cara nadie nos daba trabajo de lavaplatos o cualquier otra cosa".

Vestida con un traje de noche de lentejuelas, Reyes fue la representación viva, desde la Berlinale, del fuerte carácter que documenta la película, especialmente cuando se entra en el capítulo de la primera manifestación del orgullo gay en Barcelona, en 1971.

Una velada marcada por el debate

Un grupo de transexuales se incorporó a la cabeza de esa marcha, detalla el filme, pese a que inicialmente algunos miembros de otras organizaciones de gays y lesbianas hubieran preferido darles menos protagonismo.

Cuando los "grises" -como se apodaba entonces a la policía nacional, por el color de su uniforme- cargaron contra la marcha, fueron los transexuales quienes se mantuvieron firmes y plantaron cara, mientras otros huían, se recuerda en el filme de Weiss.

El franquismo cometió el crimen perfecto; logró una amnesia colectivaEspaña estuvo, durante años y hasta entrada la Transición, entre los países más represores del colectivo LGBTI, del mismo modo que en los últimos años se ha convertido en uno de los más avanzados en cuanto a la plena equiparación de sus derechos, apunta la cineasta alemana.

El debate que siguió al estreno del filme abundó en la temática de este, especialmente en cuanto a la necesidad de superar el pasado. "El franquismo cometió el crimen perfecto, ya que logró una especie de amnesia colectiva", argumentó Silva.

Entre los espectadores estaba Serafín Fernández, español residente en Alemania desde hace más de 50 años, quien en su momento también conoció las cárceles españolas por su condición de homosexual.

Respecto a la polémica sobre los restos de Lorca, "la última palabra la tiene la familia. Sólo los Lorca pueden decidir si hay que seguir excavando o no en busca de sus restos. Pero darían mucha fuerza a quienes luchan por la Memoria Histórica si el apellido Lorca se uniera a esa organización", comentó, al fin de la proyección.