Los barrenderos los enderezan y están hartos. Las dañinas ocurrencias que provoca el alcohol en las mentes de algunos jóvenes alicantinos son de lo más variadas. La última consiste en doblar árboles en la Rambla.

Según el testimonio de varios empleados de la limpieza en la calle, cada domingo por la mañana se encuentran algún tronco que ha perdido claramente la verticalidad y amenaza con caer al suelo.

Cansados de colocarlos en su sitio porque consideran que no es su trabajo, estos trabajadores advierten además de que este tipo de árboles (bahuinías) tienen raíces poco profundas, con lo que si se repiten estas agresiones, seguramente acabarán arrancados del suelo.

Aparte de esta gamberrada, el botellón y la marcha siguen dejando un rastro de desechos en la playa del Postiguet.