La ola de frío que irrumpió el lunes en España ha coincidido con uno de los máximos históricos en el precio de la luz. Durante la tarde del miércoles los costes del megavatio por hora van a ascender a 92 euros entre las 19:00 y las 22:00, la cifra más alta de la que se tiene constancia hasta la fecha. Además, Facua-Consumidores en acción también recuerda que las tarifas de la primera quincena de enero superan los 84 euros y son las segundas más caras de la historia, solo superadas por las de 2012. Una situación ya de por sí alarmante. Por si fuera poco, el ministro de Energía, Álvaro Nadal, ha anunciado que la escalada de precios en el mercado eléctrico mayorista encarecerá aún más el recibo, que podría aumentar en 100 euros al año.

Nadal ha señalado que una de las causas de este posible aumento viene de la mayor demanda de los consumidores: cuanta más electricidad se consume más demanda hay, por lo que "se tiene que producir con medios más caros". También ha indicado que Francia tiene parte de su parque nuclear parado y ha comprado electricidad más barata a países fuera de sus fronteras, lo que ha encarecido los precios en España.

El ministro también ha recordado que la situación meteorológica y la subida del precio del crudo tras el acuerdo de la OPEP no han contribuido a mejorar la situación: "No ha llovido prácticamente nada y la electricidad más barata se produce con agua. Tampoco ha hecho viento", algo fundamental para el correcto funcionamiento de los parques eólicos, grandes productores de energía. A pesar de todo se muestra positivo de cara al futuro y cree que la situación mejorará en las próximas semanas gracias a la meteorología y a la normalización del resto de mercados centroeuropeos.

Los diferentes contratos

Las variaciones en el precio de la energía dependen de la tarifa contratada por cada usuario. Existen dos tipos: los que se encuentran dentro del mercado regulado y los que están en el mercado libre. Los precios del primer grupo -en el que se incluye el famoso Precio Voluntario para el Pequeño Consumidor o PVPC- están fijados por el Ministerio de Industria y su incremento o descenso se determina en base al precio de los mercados. Los segundos, pertenecientes al mercado libre, son contratos en los que el usuario paga una cifra fijada por la empresa. Aquellos que tienen un contrato libre (alrededor de un 60% de las personas) no experimentarán subidas en sus facturas. Los que tienen un PVPC sí.

Las cinco grandes eléctricas españolas -Endesa, Iberdrola, Gas Natural Fenosa, EDP España y Viesgo- están obligadas por ley a ofrecer contratos PVPC, aunque también pueden emitir ofertas fuera del mercado regulado. Por tanto, en el caso de tener un contrato PVPC, economizar el uso de energía durante las horas de mayor coste puede suponer ligeros beneficios, pero como bien denuncia Facua, "los impuestos son tan altos que la variación sería mínima".

Las primeras reacciones

España tiene uno de los precios por kilovatio más elevados de la Unión Europea, algo que numerosas organizaciones llevan criticando durante años. Miguel Ángel Serrano, portavoz de Facua, cree que el problema esencial es que "estamos ante un oligopolio, una supuesta privatización que implica que las empresas españolas pacten los precios. Tenemos una de las luces más caras de Europa. Desde nuestra organizacion creemos que el suministro eléctrico es algo esencial para tener una vida digna".

Tenemos una de las luces más caras de EuropaEn 2015 se emitieron 650.000 cortes de luz por impago. "Un estado avanzado y democrático como el nuestro no se puede permitir tener un precio tan elevado en relación a otros y permitir esos cortes de luz", señala Serrano. "Resulta necesario establecer un diálogo urgente y paralizar los cortes de suministro de las familias. Hay que recordar que estamos en un estado de crisis económica grave y que muchas personas se encuentran sin empleo. A mí no me gusta imaginarme a una familia con niños y con personas de la tercera edad que se han quedado sin luz, aguantando temperaturas bajo cero".

Una de las posibles soluciones sería exigir que el Ejecutivo interviniese el sector eléctrico y fijase una tarifa asequible asumible por todos los ciudadanos, independientemente de su nivel de renta. También considera primordial modificar el bono social en materia eléctrica por un sistema que de verdad garantice que cualquier familia pueda tener acceso a los servicios energéticos básicos.

En respuesta a la noticia, la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU)  también se ha pronunciado yha exigido abrir una investigación ante el aumento de precios de la electricidad. En un comunicado ha pedido explicaciones por si además del "elevado" consumo eléctrico e incremento del precio del petróleo en "un contexto estacional de baja producción renovable", hubiera otros elementos que provoquen "esta fuerte subida".

La organización afirma que mientras que el precio de la luz sube, el bono social está estancado, cuando esta es la única herramienta del sistema eléctrico para abordar los problemas de pobreza energética.