El que fuera propietario del establecimiento 'Nogos Cocina' de Medina del Campo (Valladolid), G.C.S, acusado de un delito continuado de estafa por cobrar anticipos a una veintena de clientes por importe global de 56.000 euros y no entregar los pedidos, ha atribuido lo ocurrido a la mala situación por la que atravesaba la mercantil entre los años 2014 y 2015 y ha explicado que no ha podido resarcir a los afectados hasta el día de hoy por tener sus cuentas "bloqueadas" por orden judicial.

El acusado, quien ha compartido banquillo en la Audiencia de Valladolid con su esposa, N.M.B, cotitular del negocio, ha negado que en el momento de formalizar los contratos por el montaje de las cocinas supiera perfectamente que no iba a poder atender los pedidos y, en tal sentido, ha recordado que durante los años 2012 y 2013 montó unas 200 cocinas por cada ejercicio y que en 2014 su establecimiento llegó a instalar otras 51 sin contratiempo alguno, a mayores de las ahora reclamadas.

Fue a partir de ese año, con un balance negativo de -13.000 euros, y el primer trimestre de 2015 cuando la situación "económica sobrevenida" provocó el incumplimiento de parte de los contratos suscritos con los clientes, si bien el acusado-él y su esposa se exponen a cuatro años de cárcel-ha apostillado que en otros casos llegó a montar parte del mobiliario por importe superior a la señal recibida y que en otros no pudo ni siquiera empezar la instalación debido a que los pisos se encontraban en obras.

La tienda cerró finalmente sus puertas el 1 de mayo de 2015, y ello a pesar de que hasta finales de abril se siguieron formalizando contratos.

"SOPORTANDO LA SITUACIÓN"

"Iba soportando la situación para no quedarme en la calle, pero no sabía que tendría que cerrar finalmente", ha sostenido G.C.S, quien, en declaraciones recogidas por Europa Press, ha exculpado de todo a su esposa, de la que asegura que, a pesar de ser cotitular del negocio, se limitaba a limpiar y coger el teléfono cuando él estaba fuera tomando medidas en las viviendas de los clientes.

"Teníamos un sueldo de mil euros que muchas veces no cobrábamos y el dinero de los clientes lo utilizábamos para pagar al proveedor por la cocina anteriormente montada", ha declarado el procesado, quien asegura igualmente que no ha podido devolver el dinero a raíz de su detención y el bloqueo de sus cuentas por parte del Juzgado de Medina del Campo.

"Esperaba haberlo hecho con el mobiliario de la tienda, el furgón y otra serie de bienes, pero todo ha quedado bloqueado e incluso han acudido a mi casa para embargarme hasta las bicicletas de mis niños", ha añadido G.C.S, que, al igual que su esposa, mantiene que desde entonces viven de las ayudas de familiares. "¡Si no tengo ni para comer, cómo voy a devolver lo que me reclaman!", ha apostillado su mujer.

Su versión de los hechos es muy distinta a la de los distintos clientes que han ido exponiendo su particular situación y que han corroborado el fondo de las denuncias presentadas por haber abonado anticipos a cuenta y no haber visto materializado el montaje de su cocina.

Entre ellos, el letrado César G.R, cuyo contrato suscrito en agosto de 2012 es el más antiguo de todos los analizados en la presente causa, ha indicado que decidió finalmente presentar denuncia al ver que pasaban los años y las dos cocinas que había encomendado a los acusados, una para su despacho profesional y otra para un semisótano en el mismo inmueble, en Medina del Campo, quedaron reducidas a unas meras mediciones, a pesar de lo cual había pagado ya 5.500 euros de anticipo.

"Dejé pasar un tiempo razonable, hasta que un día de mayo de 2015, tras recibir muchas largas y excusas, fui a pedir explicaciones a la tienda y descubrí que la estaban desmontando", ha declarado el letrado, quien también ha justificado la confianza que tenía depositada en el acusado en el hecho de que éste ya había montado anteriormente cuatro cocinas a familiares suyos.

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