«Fue una reunión agradable, pero nos han pedido un tiempo que ya no tenemos». Ése fue el sabor agridulce con el que la plataforma vecinal contra el botellón salió ayer de su primera reunión con el alcalde, Javier Losada. Del encuentro, que duró algo más de una hora y que se produjo apenas medio día después de la gran cumbre de alcaldes gallegos en Santiago, pudieron arrancarle al regidor una medida que, además de la vigilancia policial, se está gestando en los despachos de María Pita.

Ahora, desde el Gobierno local proponen la creación de un centro de ocio juvenil en el que se oferten actividades y bebidas. Eso sí, sin gota de alcohol. «Nos han dicho que están buscando un local céntrico», aseguró Fernando Rubín, uno de los integrantes de la plataforma vecinal. Pero ellos buscaban en su cita con el alcalde medidas inmediatas y, por el momento, la única que se pondrá en marcha es el refuerzo de la vigilancia policial. «Nos dijeron que, si hace falta, habrá un coche del 092 en medio de la plaza del Humor», explicaron algunos de los afectados.

Incluso le comentaron que sería efectivo baldear las plazas más concurridas a primeras horas de la noche para que los jóvenes no las ocupen de forma masiva.

Ni hablar de prohibir

La plataforma contra el botellón, integrada por las asociaciones del Orzán, El Ensanche, Los Puentes, plaza del Humor y plaza de Azcárraga, le mostró al alcalde varias propuestas; entre ellas, la de prohibir beber alcohol en la calle. Pero aún no hay nada claro sobre si la futura ordenanza de uso de la vía pública incluirá esa prohibición. Eso sí, el borrador estará listo en noviembre.

Losada recibió ayer también al presidente de la Federación de Vecinos, José Antonio Folgueira, que dijo que no le parecía bien que le recibiese después de «grupos que se acaban de constituir».

El alcalde, que eludió hablar con los medios, explicó a través de un comunicado que en los próximos días mantendrá reuniones con las APA de colegios públicos y concertados y con el Consello da Xuventude.

La resaca de la cumbre

Los alcaldes de las siete grandes ciudades, reunidos el pasado miércoles en Santiago, han encontrado en la Xunta la justificación a los problemas de la movida nocturna. El regidor coruñés, Javier Losada, les dijo ayer a los vecinos que la normativa para prohibir beber en la calle «debe salir» del Gobierno autonómico, «porque si no, el problema irá a otras ciudades». Los afectados dicen que el Ayuntamiento sí puede regular.

Opinan en la calle

Sonia Zapata: Estudiante. 20 años.

«Creo que el botellón no se puede solucionar, al menos como está ahora la situación. La gente va a seguir saliendo y va a seguir bebiendo. Mis amigos y yo solemos ir y dudo que funcione programar otro tipo de actividades de ocio».

J. Luis Gordaliza: Panadero. 29 años.

«A mí no me importa que los jóvenes hagan botellón, pero no deberían dejar todo tan sucio. Lo de prohibir beber en la calle no me parece una solución y tampoco creo que muchos vayan a participar en un ocio sin copas».

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