Las fuerzas de seguridad alemanas prosiguen este miércoles con gran presión la investigación sobre el atentado del lunes en Berlín, reivindicado por el Estado Islámico (EI), y en el que murieron doce personas y unas cincuenta resultaron heridas.

Según publica el diario alemán Bild en su versión online, el verdadero conductor del camión era un hombre polaco, que fue reducido por el o los atacantes y que apareció muerto a causa de un disparo en la cabeza con un arma de pequeño calibre, aunque seguía vivo en el momento del ataque. 

Los datos de la autopsia, según apunta esta publicación, revelan que el atacante secuestró el camión con su conductor dentro, pero solo acabó con su vida después de embestir a la multitud en el mercadillo de navidad.

Los investigadores creen que el conductor mantuvo una pelea con el atacante o atacantes por el control del vehículo, en la que el polaco recibió varios cortes con un arma blanca, y que sólo después del ataque fue disparado.

La familia del camionero se temía lo peor

La familia de Lucas Urban, el conductor polaco del camión, se encuentra conmocionada. "Cuando recibí la noticia de que mi camión circulaba por la noche por Berlín, supe que había pasado algo malo", se lamenta su primo, Ariel Zurawski, propietario del vehículo. "Lucas era experimentado, y si bebía dos cervezas el sábado, el domingo no se subía al camión".

Si Lucas bebía dos cervezas el sábado, el domingo no se subía al camiónZurawski fue el encargado de reconocer mediante fotografías el cadáver de su primo, cuyo rostro estaba "ensangrentado, hinchado, como si hubiera peleado por su vida hasta el final", según la explicación que recogen varios medios alemanes.

El padre del fallecido, por su parte, tuvo que ser ingresado en Polonia tras conocer la noticia, donde fue tratado con fuertes tranquilizantes.

Urban estaba casado y tenía un hijo de 17 años. Horas antes de su muerte, había mandado una foto a su familia en un bistro de la capital alemana.

Continúan las investigaciones

La Oficina Federal de Investigación Criminal (BKA) analiza ahora las más de 500 informaciones de ciudadanos que ha recibido en las últimas horas, después de que ayer tarde se pusiese en libertad por falta de pruebas al único detenido hasta el momento, un joven paquistaní peticionario de asilo.

Además, los investigadores están llevando a cabo pruebas de ADN en la cabina del camión empleado en el ataque, que irrumpió en un concurrido mercadillo navideño del centro de Berlín, y estudiando datos de GPS del vehículo pesado y de teléfonos móviles, según medios locales.

Poco después del atentado la policía alemana detuvo, tras la llamada de alerta de un testigo, a un joven de 23 años de origen paquistaní que había llegado al país en diciembre de 2015 y solicitado asilo.

No obstante, a lo largo del día de ayer fueron creciendo las dudas sobre la implicación en el ataque del arrestado, que tenía antecedentes por varios delitos pequeños y reside en un albergue de refugiados de Berlín, y a última hora del día fue puesto en libertad.

"Los resultados de las investigaciones llevadas a cabo hasta el momento indican que no hay sospechas fundamentadas contra el acusado", manifestó la Fiscalía Federal en un comunicado.

Las pruebas y análisis llevadas a cabo para comprobar si el detenido estuvo en la cabina del camión no han dado hasta ahora resultados, añadió para justificar la puesta en libertad.

La agencia de noticias Amaq, afiliada a los yihadistas, aseguró ayer en un comunicado que el autor del ataque en Berlín era un "soldado" del grupo terrorista Estado Islámico.

La operación, añadió, respondió a "los llamamientos a atacar a los ciudadanos de los países (que integran) la coalición internacional" que actúa contra el EI en Siria y en Irak.