Maletas en el aeropuerto de Alicante
Maletas en el aeropuerto de Alicante GC

Según ha informado el instituto armado en un comunicado, los trabajadores supuestamente abrían las maletas más "fáciles" de manipular y hurtaban del interior aquello que les llamaba la atención, sin importar el valor, incluso un paquete de chicles.

Los agentes abrieron en septiembre una investigación debido a las numerosas denuncias presentadas en las dependencias de la Guardia Civil en el Aeropuerto de El Altet-Elche, en las que los viajeros relataban haber detectado "pequeñas faltas de contenido" en los equipajes facturados, unos hechos que se concluyó que debían de cometerse en la zona restringida de seguridad del aeropuerto.

Los agentes de la Oficina de Investigación de la Guardia Civil (ODAISA) del lugar realizaron numerosas gestiones de averiguación, como apostaderos y seguimientos, tanto a la entrada como a la salida de los trabajadores en el recinto aeroportuario. También han visionado y estudiado el sistema de cámaras de seguridad perteneciente al gestor aeroportuario (Aena), para lo que contaron con la colaboración de esa entidad y con los jefes de escala de todas las empresas de 'handling' que operan en el aeropuerto.

De esta forma realizaron un "exhaustivo control" y numerosos seguimientos de los operarios en diferentes zonas, como el patio, carrillos y composición de equipajes. La operación ha permitido descubrir la presunta implicación de cuatro personas, dos trabajadores de la empresa de handling Swissport y otros dos de Iberia, que realizaban funciones de carga y descarga de equipajes en este aeropuerto, tanto en la zona de salidas como de llegadas.

De este modo, se ha podido esclarecer y acreditar que los investigados abrieron y manipularon un total de 61 maletas y se ha consiguido recuperar todos los efectos sustraídos de estos equipajes facturados, manipulados.

La Guardia Civil ha destacado la "curiosa" destreza mostrada por alguno de los investigados a la hora de manipular los equipajes, por la rapidez para abrirlos, de localizar un objeto que le llamase la atención y de sacarlo de las maletas, intentando no ser detectado tanto por las cámaras de seguridad, como por sus propios compañeros.

Los objetos sustraídos eran de todo tipo y de diferente valor, llegando incluso a sustraer, entre otras cosas, un paquete de chicles, paquetes de pilas, bolígrafos o colgantes de plástico.

De igual modo, la Guardia Civil califica de "sorprendente" y "decisivo" para detectar que se estaban manipulando maletas la forma de colocar los carros-portaequipajes, utilizando para ello la propia arquitectura del aeropuerto (postes, paredes, pilares) "para evitar ser detectados por las cámaras de seguridad u otros trabajadores".

"MURO-PARAPETO" PARA EVITAR SER VISTO

Incluso uno de los trabajadores implicados, a la hora de colocar las maletas sobre el carro-portaequipajes, levantaba una especie de "muro parapeto" con las propias maletas, dejando un hueco central sin llenar, para poder llevar allí los equipajes que pretendía abrir y así dificultar ser detectado, según la Guardia Civil.

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