Irak ha vivido este martes un nuevo episodio de violencia que se ha saldado con una carnicería.

Al menos 18 personas han muerto y 29 han resultado heridas por la explosión de dos coches bomba conducidos por suicidas en la ciudad de Baiyi, en la provincia septentrional de Salahedin.

Uno de los atentados tenía como objetivo al jefe de la Policía de Baiyi, quien salió ileso
La primera explosión tenía como objetivo al jefe de Policía de Baiyi, Saad al Nafus, quien salió ileso del atentado, pero siete personas murieron y 19 quedaron heridas por el coche bomba.

El suicida no consiguió llegar hasta la casa del general de la policía, por lo que detonó la carga frente a la casa del padre de éste, informó la Policía.

Mientras, la segunda explosión mató a once personas e hirió a otras diez cerca de la casa de Hamad al Yaburi, uno de los líderes del llamado "Consejo de Salvación" de la provincia de Salahedin, creado por jefes tribales suníes para combatir contra la red terrorista Al Qaeda.

El ataque destruyó la casa de Yaburi, aunque todavía se ignora si éste se encuentra entre las víctimas de la explosión.

La policía no descarta que la cifra de víctimas mortales pueda seguir creciendo, debido al alto número de heridos graves y a la magnitud de las explosiones.

Otro ataque en Nínive

Por otra parte, el subdirector de Policía de Nínive, Abdel Ali Zanun, murió a manos de un grupo de hombres armados cuando se dirigía a su oficina en Mosul.

Al parecer los desconocidos ametrallaron el coche del oficial de policía y después huyeron del lugar.

El general ha muerto en el acto, mientras que su conductor se encuentra grave.

Este asesinato llega apenas un día después de que una serie de operaciones de las fuerzas de seguridad iraquíes en varios barrios de Mosul acabaran con la vida de al menos once presuntos insurgentes.