Bombillas
Adquirir una bombilla LED puede resultar entre un 40% y 50% más caro. Sin embargo, hay que tener en cuenta el ahorro en la factura de la luz y su durabilidad. GTRES

Existen multitud de modelos. Y lo más interesante, es que también hay una gran diferencia en precios. Las hay de todos los tamaños. Las bombillas LED hay que elegirlas a conciencia, atendiendo a las necesidades de cada hogar y a la decoración. Todo debe cumplir con los objetivos básicos que supone el uso de esta tecnología: eficiencia, ahorro y confort.

También requiere familiarizarnos con nuevos conceptos como lúmenes, que es la cantidad de luz emitida por segundo; grados kelvin, que miden la temperatura que emite la bombilla; eficacia lumínica, que refiere la energía consumida; iluminancia, que informa sobre la intensidad de la luz o el índice de reproducción cromática. ¡Ojo con las imitaciones que están proliferando en muchos lugares de España! El resultado no es el mismo.

Gestionar la iluminación

La Asociación Española de la Industria del LED ha elaborado una guía para facilitar al consumidor la selección de bombillas . En ella recoge que lo primero a tener en cuenta es plantearse cuánta luz se necesita en nuestro hogar. Para saberlo es mejor fijarse en los lúmenes y no los vatios, puesto que una bombilla es más eficiente cuando es capaz de dar la misma cantidad de luz (lúmenes) con una menor potencia consumida (vatios). Por ejemplo, una bombilla de 60W equivaldría a una de LED de 800 lúmenes.

Tipo de color

De cálido a frío. La gama de colores, expresada por la temperatura del color y en grados Kelvin (K) es extensa y oscila entre los 2.700K a los 6.500K. Una luz con temperaturas de color bajas es más relajante. Al contrario, resultaría idónea para mejorar la concentración y rendimiento; por tanto, ideal para zonas de trabajo. Para el comedor sería recomendable utilizar 3.000k, en la cocina 4.200k y 2.700 para el dormitorio.

Distribución de la luz

A la hora de sustituir bombillas direccionales (como las halógenas) ha de tener en cuenta que el grado de apertura del dispositivo LED para asegurar que la distribución es la que queremos. El ángulo puede variar desde los 15 a los 120 grados. La primera conseguirá un efecto de un foco.

La forma del casquillo

Casi es lo primero que se debe morar antes de comprar. Se trata del tipo de conexión. Hay que tener en cuenta el tipo de casquillo que se requiere conforme sea la lámpara.

Tiempo de eficiencia

En el etiquetado también podemos mirar la durabilidad estimada de la bombilla; es decir, las horas de emisión de luz previstas y que nos evitarán comprar otra hasta entonces, con el consiguiente ahorro que supondría. Puede oscilar entre las 15.000 a 20.000 horas. Significa entre 20 y 25 veces más que las halógenas.

Cuatro pistas sobre la nueva iluminación

Eficiencia. El portal Sostenibilidad para Todos de Acciona, indica que cuanta más densidad tenga el material activo de la bombilla LED más eficiente y cara puede resultar en precio.

Diseño. De espiral, tubo, estándar, decorativa, con forma de globo o de vela. Según Leroy Merlin la elección es más una cuestión de estética y del tipo de lámpara.

Medio Ambiente. Los dispositivos LED no utilizan mercurio en sus materiales. Por tanto, resulta menos contaminante para el medio ambiente y menos peligrosas para las personas.

Precio. Adquirir una bombilla LED puede resultar entre un 40% y 50% más caro. Sin embargo, hay que tener en cuenta el ahorro en la factura de la luz y su durabilidad.