Podemos
El secretario general de Podemos, Pablo Iglesias (c), conversa con el secretario de Organización, Pablo Echenique (2-d), junto al secretario Político, Íñigo Errejón (d); el portavoz de En Común Podem, Xavi Domènech (2-i), y la secretaria de Análisis Político y Programa, Carolina Bescansa, al inicio del Consejo Ciudadano Estatal de la formación morada. EFE

Los tambores de guerra ya no suenan tan alto en Podemos, al menos de momento. Lejos de evidenciar un choque de trenes, el Consejo Ciudadano Estatal (CCE) del partido, su máximo órgano de dirección entre asambleas, sirvió ayer para limar asperezas internas y vender una imagen de consenso básico en dos análisis que fueron el único punto del orden del día: la crisis del PSOE y el debate sobre el papel de Podemos como oposición al PP ahora que dan por hecho que en breve habrá un Gobierno liderado por Mariano Rajoy.

Los últimos intercambios de mensajes e indirectas entre el secretario general, Pablo Iglesias, y su número dos, Íñigo Errejón, hacían presagiar un duro combate para medir apoyos. Lejos de eso, el debate, a puerta cerrada, fue sosegado, sin grandes estridencias y dejó buen sabor de boca a muchos de los asistentes al cónclave, en el que además de sus 80 miembros participaron por primera vez como invitados los diputados y senadores del partido.

La transversalidad es ponernos del lado de los que sufren La coincidencia fue clara en dos aspectos: no simplificar el debate reduciéndolo a etiquetas (instituciones vs. calle, radicales vs. moderados...) y otorgar a Podemos un papel esencial en la crisis del PSOE, sobre el que no tienen dudas de que se abstendrá ante los 'populares'. Todos coinciden en que sin la formación morada no se habría producido la implosión socialista, pero discrepan sobre los motivos.  De un lado, los más cercanos a las tesis del secretario general, Pablo Iglesias, consideran que ha sido la postura de dureza adoptada frente al PSOE la que ha debilitado a este partido; del otro, los afines a los postulados del número dos, Iñigo Errejón, creen por el contrario que fue la posibilidad de un acuerdo entre ambas formaciones lo que agudizó las contradicciones del PSOE e hizo estallar sus costuras.

Eso en cuanto al análisis del pasado. El del futuro se centró en cómo ejercer la oposición al PP ante el nuevo panorama político que se abre. Todos rechazan definirse como organización política en torno a su relación con otros partidos y coinciden en que, con un PSOE "abstenido", el liderazgo de la oposición política y parlamentaria les corresponde a ellos. Pero hubo matices importantes; Iglesias dio por hecho que Podemos, al que pidió "decir las cosas como son" y "no disfrazarse", es ya la única oposición al PP frente a un PSOE "desnortado, viejo y decadente", mientras que Errejón dijo que ser la "fuerza alternativa" al PP no es "automático ni caerá del cielo por los errores de otros". y que para ello tienen aún que desarrollar un trabajo "cultural, social e institucional".

Instituciones versus calle

Este fue otro de los asuntos muy nombrados ayer en el debate, el de las instituciones versus calle. El choque de declaraciones de los últimos días a este respecto quedó diluido en un CCE en el que se puso sobre la mesa una conclusión compartida: que la oposición debe ejercerse desde ambas de forma complementaria y que no son antagónicas. "Hay que saber caminar sobre las dos piernas", resumía un dirigente próximo al secretario general.

"Debe haber cierta complementariedad entre instituciones y calle. Todos estamos de acuerdo en eso, pero eso no debe cancelar el debate", dijo Iglesias en su intervención inicial.  A su juicio, Podemos se ha convertido "en muy poco tiempo en un partido lleno de cargos públicos y liberados", y corre el riesgo de convertir su presencia en las instituciones en un peligro porque "se pueden convertir en trituradoras de la decencia". "Te pueden convertir en aquello que querías combatir", sentenció, al tiempo que reivindicó la mano dura, el "contraste" con el sistema y "cavar fronteras en la sociedad civil".

Quienes quieren hacernos elegir entre calle e instituciones es porque nos quieren derrotados "Nos llamarán radicales o violentos, pero la transversalidad es ponernos del lado de los que sufren", dijo Iglesias haciendo referencia al término errejonista. El secretario político, a la salida, respondía: "La calle nunca la hemos abandonado y siempre hemos sido duros a la par que seductores con nuestra gente. No son dos polos contradictorios y quienes nos quieren hacer elegir es porque nos quieren derrotados. La victoria de Podemos es tener la capacidad de tener las dos cosas y tocar las dos melodías a la vez".

En cuanto al debate en torno a las formas, el número uno se refirió, aunque sin nombrarlo de forma expresa, al tono "amable" que Errejón escogió para la campaña del 26-J, y lo asumió como "un error propio". "No podemos creer que el tono o las caretas nos dan credibilidad. La credibilidad nos la da no disfrazarnos", subrayó en lo que sí fue una puya a su secretario político, al tiempo que pedía "politizar el dolor" de "los que sufren". Errejón, por su parte, contestó más tarde que sí, que hay representar el dolor de los ciudadanos, pero también "la esperanza".

En definitiva, un Consejo Ciudadano en el que se han acercado posturas básicas, pero lleno de matices que habrá que seguir abordando en los próximos meses, a la espera de  la Asamblea Ciudadana Estatal (Vistalegre II) que se espera para principios de 2017. "El debate es de carril largo y sosegado", reconocía Errejón tras finalizar el cónclave. Y como dice el refrán, el diablo está en los detalles.