El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, ha afirmado este martes que no pensó en dimitir el pasado domingo tras la debacle de su partido en las elecciones vascas y gallegas. "Pensé en asumir mi responsabilidad", ha asegurado, explicando después que eso consiste en convocar un congreso, presentarse a las primarias, ofrecer una hoja de ruta que se basa en el 'no' a Mariano Rajoy e intentar la formación de un Gobierno alternativo. Sánchez lanzó un órdago este lunes y abrió la guerra en el PSOE al anunciar la celebración de un congreso exprés y primarias a la secretaría general el 23 de octubre.

En una entrevista en la Cadena Ser, el líder de los socialistas ha sido muy crítico con aquellos miembros de su formación que abogan por que el PSOE se abstenga para favorecer la investidura del candidato del PP. "Se está llamando abstención a facilitar un Gobierno de la derecha", ha asegurado. "¿Por qué se habla de reflexión cuando se quiere decir abstención?", ha insistido, en referencia a las peticiones lanzadas por dirigentes socialistas como los exministros José Blanco y Carme Chacón.

Sobre la actual secretaria de Relaciones Internacionales del partido, Sánchez ha reconocido que es "evidente" que no tiene buena relación con ella, como tampoco la tiene con ninguno de los presidentes autonómicos socialistas, a excepción de la balear Francina Armengol, ni con los expresidentes Felipe González y José Luis Rodríguez Zapatero, ni tampoco con Alfredo Pérez Rubalcaba.

"Yo no quiero para mi país un presidente que mandó un SMS a Bárcenas diciéndole 'Luis, sé fuerte", ha señalado Sánchez, antes de responder que "para un país y un demócrata unas elecciones no son nunca una mala solución" a la pregunta de si prefiere unos terceros comicios a un Ejecutivo del líder popular. "Creo que Rajoy no puede seguir siendo ni un cuarto de hora más presidente del Gobierno porque está haciendo todo lo posible por ahondar la crisis política, económica, institucional y territorial", ha insistido y ha pedido que no se le intente imponer una decisión que no comparte.

La propuesta de Sánchez de celebrar un congreso, al que se presentará, necesita la ratificación del Comité Federal, que tendrá lugar este sábado. Solo este órgano, el de máxima autoridad del partido a nivel orgánico y actualmente muy dividido, está facultado para convocar el cónclave. En caso de que no lo acepte, el líder del PSOE ha asegurado que no dejará su cargo. "Aquellos que voten en contra me gustaría saber qué propuesta tienen", ha instado y ha asegurado que aspira a convencer a los miembros de su formación de que "la abstención no es la solución".

Para Sánchez, "una de las razones de los malos resultados del PSOE es la discrepancia de voces". En su opinión,  esa "pluralidad" existente en los últimos cuatro años a nivel interno "ha trasladado la sensación o la certeza a la opinión pública de que no hay una autoridad". En esa línea este lunes argumentaba que su intención de celebrar un congreso y primarias busca que el partido tenga "una sola voz". "Si no tengo a todo el partido detrás difícilmente se podrá lograr un Gobierno alternativo", ha agregado este martes, "un Gobierno transversal con Podemos y Ciudadanos".