Mariscadores
El estuario del Bidasoa se puebla de afanados recogedores de almejas, babosas, chirlas y mejillones. ARCHIVO

Comos todos los primeros de octubre, coincidiendo con la retirada de la marea, el estuario del Bidasoa se puebla de afanados recogedores de almejas, babosas, chirlas y mejillones, adonde acuden prestos con el propósito de llenar lo antes posible su depósito, informa el Diario Vasco .

Ayer en bajamar, a la hora punta, se llegaron a concentrar más de docientos. Dos horas antes de que comenzaran a descender por las rampas para emprender esta cansina labor, los mariscadores deambulaban por el paseo Bidasoa y aguardaban pacientemente que llegara su momento. Por delante tenían entre tres y cuatro horas para rescatar este preciado tesoro marino a costa de deslomarse.

Comos todos los primeros de octubre el estuario del Bidasoa se puebla de afanados mariscadores

«Es verdad que acabas con mucho dolor de espalda, pero vale la pena. Se te olvida todo por completo cuando llega el domingo y ves cómo los hijos disfrutan comiéndoselas. Entonces no te acuerdas del daño o las molestias que puedas tener», comenta uno de los mariscadores.

Todo aquel que inauguró ayer la apertura de la veda de la almeja en Hondarribia se encontró con que este preciado manjar no daba la talla. No por su calidad, sino por su escaso tamaño, ya que, si bien los mariscadores encontraban algunos moluscos, la mayoría no alcanzaba los 40 milímetros que marcan la talla mínima para su recolección.

Desde ayer, los irundarras y hondarribiarras que hayan obtenido la licencia en el Gobierno Vasco o en la Comandancia de la Marina dispondrán hasta diciembre para buscar almejas y navajas. Esta limitación de tres meses es fuente de críticas entre los mariscadores".

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