De tapas por Huesca
Pinchos de tortilla, gambas rebozadas y calamares son la base del tapeo en Huesca. AGENCIAS

Pinchos de tortilla, gambas rebozadas y calamares son la base del tapeo en Huesca. Son pinchos que, aunque habituales, no faltan en los céntricos bares de Huesca y, lo más importante, siguen siendo un clásico en muchas mesas de amigos.

Lo cierto es que las pandillas, parejas o familias, apuestan más por "ir a tomar un vermú" a mediodía del fin de semana que salir de tapas, por ello es fácil que cueste encontrar un hueco, más aún si el tiempo acompaña. Huesca es una de las localidades con más establecimientos hosteleros, se sitúa en torno a 90 habitantes por cada bar existente. Por ello y aunque podríamos nombrar muchos, nos vamos a quedar con los más clásicos de la ciudad.

En la propia plaza de Navarra, se encuentra el bar Apolo, donde no puedes dejar de probar sus bolas de patata, su bacalao ajoarriero o, para los más dulces, sus gofres de chocolate.

También en la plaza de Navarra, en concreto en la terraza del edificio del Casino, encontramos el Café del Arte, más encaminado a desayunos o meriendas, ofrece variedad de pequeños bocadillos o bollería recién hecha. Uno de sus mayores atractivos es la gran terraza que posee.

También en el centro, concretamente en la calle Padre Huesca, el Da Vinci es otro de los clásicos oscenses, ganador dos años del concurso de tapas que celebra la Asociación de Hostelería consiguiendo el premio a la tapa más popular. Son muchos los pinchos que ofrece aunque los que no faltan en cualquier mesa son las gambas rebozadas.

Aunque ya lleva varios años el funcionamiento, el Duquesa es uno de los bares más recientes en el centro. Situado en la calle Villahermosa, mantiene las tapas típicas de tortillas variadas, bocadillos o croquetas, pero también va más allá, ofreciendo entre otras propuestas, tostadas de foie fresco a la plancha, que se ha convertido en su tapa más popular.

Estas tapas suelen ir acompañadas de una tradicional caña

En el Coso Bajo número 3, más conocido como las cuatro esquinas, se sitúa uno de los establecimientos más antiguos de la ciudad, el llamado Oscense. Ofrece tapas tradicionales al mismo tiempo que innova preparando otras como el solomillo con crema de colmenillas o crujiente relleno de setas de temporada, pinchos que también han conseguido algún premio en el concurso de Tapas.

Mi Bar, en Coso Alto 26, funciona desde 1917. En sus vitrinas, alberga gran surtido de tapas, entre las que destacan sus especiales y sabrosos fritos con huevo, gambas o calamares, así como sus croquetas.

Cerca de las citadas cuatro esquinas, en la calle Artigas, está el Valero. Es uno de los sitios más demandados, de hecho es difícil hacerse un hueco en la barra. Allí podremos degustar todo tipo de tapas, desde un bacalao ajoarriero o unos chopitos hasta caracoles, cecina o champiñones. Pero sin duda y, aunque sea típico, el pincho de tortilla es su tapa estrella.

Estos hábitos se transforman la semana dedicada al Concurso de Tapas y que este año celebrará su sexta edición. Durante algo más de 10 días, la ciudad sale a la calle de disfrutar de nuevos sabores y nuevas mezclas como rollitos de jamón dulce con espinacas y bacon en salsa, empanadico de manzana ácida con mi-cuit de hígado de pato o saquitos de bacalao al aroma de albahaca.

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