El británico acusado de la muerte de un matrimonio con el que residía en la localidad malagueña de Mijas en marzo de 2005 negó hoy en el juicio los hechos y aseguró que era muy amigo de las víctimas y que en ningún momento mantuvo con ellos discusión alguna.

El procesado, con antecedentes penales en el Reino Unido, está acusado por el fiscal en sus conclusiones provisionales de acabar con la vida del matrimonio, por lo que solicita que se le condene a 28 años de prisión por dos delitos de homicidio y un delito de daños además de a pagar una indemnización de 400.000 euros a los herederos. Según el relato del Ministerio público, el acusado entabló una discusión con la pareja, tras cual llegó a asestar hasta 68 puñaladas al marido y a prender fuego al domicilio con la intención de destruir todas las pruebas de lo ocurrido.

El fiscal pide que se le condene a 28 años de prisión y a una indemnización de 400.000 euros.

En una primera sesión celebrada con jurado popular en la Audiencia Provincial, el procesado reconoció que el día de los hechos se encontraba bajo los efectos de las drogas y que la noche anterior había ingerido unos tres somníferos, por lo que no recuerda exactamente que fue lo que lo despertó.

No obstante, dijo que vio una sombra y que escuchó como si alguien bajara las escaleras. El acusado relató que se percató de que había humo al salir de la habitación, y que al bajar corriendo a la planta de abajo se dio cuenta de que su amiga estaba sentada en la silla, como si estuviera dormida y con la televisión puesta muy alta, por lo que la agarró y la agitó a la vez que le preguntaba sobre lo que estaba pasando. Tras la imposibilidad de apagar el incendio y oír ruidos fuera de la casa, salió al exterior donde cogió una manguera e intentó sofocar el fuego.

Respecto a la segunda de las víctimas, contó que lo encontró apoyado en una verja y que cuando se acercó a él y le tocó la mano este se cayó al suelo. Además, la defensa manifestó al inicio del juicio que el acusado es una "víctima de las circunstancias", ya que se encontraba en el lugar y en el momento equivocado, y que los hechos que se le imputan no son más que "conjeturas" para resolver el caso con celeridad.