El enviado de las Naciones Unidas Ibrahim Gambari ha llegado a Birmania con la intención de persuadir a sus gobernantes a que usen el diálogo en lugar de las armas para terminar con las masivas protestas contra la Junta militar.

Gambari, ex ministro de Asuntos Exteriores nigeriano, no realizó declaraciones al llegar a Rangún, desde donde voló directamente hacia la nueva capital del país, Naypyidaw, ubicada a 385 kilómetros al norte.

"Es la mejor esperanza que tenemos. Ambas partes confían en él", declaró el ministro de Exteriores de Singapur, George Yeo. "Si él fracasa, entonces la situación se vuelve muy terrorífica", agregó.

Voy a entregar un mensaje del secretario general a los líderes, un mensaje que proviene en gran parte desde el Consejo de Seguridad

Antes de viajar a Rangún desde Singapur, Gambari dijo que iba a "entregar un mensaje del secretario general a los líderes, un mensaje que proviene en gran parte desde el Consejo de Seguridad" de la ONU.

"Espero una visita muy fructífera, para así poder informar de avances en todos los frentes", dijo Gambari, según lo citó el canal de televisión Channel News Asia.

Cuando se le preguntó si esperaba reunirse con el detenido líder en favor de la democracia Aung San Suu Kyi, Gambari respondió: "Espero reunirme con todas las personas con las que necesito reunirme".

Hasta ahora, la Junta parece haber ignorado el clamor internacional por un fin pacífico a las manifestaciones lideradas por monjes budistas, que comenzaron con pequeñas protestas contra el alza de los precios del combustible en agosto.

Mañana de protestas

Por la mañana cuerpos de seguridad efectuaron disparos y lanzaron gases lacrimógenos para dispersar una protesta de unas 10.000 personas en el centro de Rangún, y detuvieron a decenas de manifestantes, según testigos citados por la radio birmana.

A raíz de otros incidentes, un niño muerto y dos personas heridas con disparos de bala ingresaron en el Hospital Kyimyindine de Rangún, informó radio Mizzima.

En París también se manifiestan

Unas 300 personas, según los organizadores, y cien, según la policía, se manifestaroneste sábado ante la embajada birmana en París, convocadas por el partido en el poder en Francia, la UMP (conservadora), para pedir el fin de la represión en Birmania y mostrar su apoyo al "pueblo".

Los manifestantes corearon eslóganes como "Libertad en Birmania", "Fraternidad y democracia en Birmania" o "la UMP por la liberación de Aung San Suu Kyi", la Premio Nobel de la Paz privada de libertad desde hace años por la Junta Militar birmana.

Además de dirigentes del partido del presidente francés, Nicolas Sarkozy, participaron miembros de la oposición birmana, como el "primer ministro" del gobierno en el exilio, Sein Win.