El primero en dar la voz de alarma ha sido el embajador australiano en Birmania, Bob Davis. Según dice, la cifra de víctimas mortales de la represión emprendida por las fuerzas de seguridad es "significativamente mayor" que los datos oficiales, que se quedan en 15 personas asesinadas.

La cifra de
muertos es significativamente mayor que los datos oficiales

Esta apreciación la comparten también los residentes en Rangún, que denunciaron que las tropas retiran velozmente los cadáveres de la calle para ocultar la cifra real de muertos.

El último en sumarse a estas especulaciones ha sido Gordon Brown, primer ministro británico que, tras haber mantenido conversaciones con el presidente de Estados Unidos y el primer ministro chino, ha condenado "de forma absoluta el espantoso nivel de violencia empleado contra los birmanos".

Oscuros presagios

Acto seguido ha añadido: "Me temo que las pérdidas humanas han sido muchísimo mayores de lo que se ha anunciado hasta la fecha". Además, abogó por que se permita al enviado especial de Naciones Unidas, Ibrahim Gambari, reunirse con la líder del movimiento democrático birmano Aung San Suu Kyi, que se encuentra desde hace cuatro años bajo arresto domiciliario.

"Reforzaremos nuestros esfuerzos desde la comunidad internacional para asegurarnos de que las aspiraciones democráticas de los birmanos quedan grabadas en la mente de todos los ciudadanos del mundo", indicó.

Nueva jornada de represión violenta

Este viernes, dos personas resultaron heridas por los disparos efectuados por los soldados del ejército birmano para disolver una manifestación en la que varios miles de personas volvieron a desafiar, por tercer día consecutivo, a la Junta Militar de Birmania.

Un testigo que escapó a los disparos escondiéndose bajo un coche relató a una radio birmana de la disidencia que los militares abrieron fuego contra los manifestantes en un barrio del centro de Rangún.

Tropas del Ejército birmano se dirigen hacia Rangún

Esta es otra muestra de la dureza con la que la Junta está dispuesta a sofocar la llamada "rebelión azafrán" para lo que están usando al ejército sin ningún pudor. En este sentido, tropas del Ejército birmano se dirigen hacia Rangún desde el centro y sureste del país. Se ha detectado "movimiento" en al menos dos divisiones de Infantería, mientras aviones militares han despegado de la base de Matehtilar.

Las tropas marchan hacia Rangún

No está claro, según radio Mizzina, ni el motivo ni la misión de las tropas enviadas por el Mando Central (con cuartel general en Taun Oo) y por el Mando del Sureste.

Cientos de personas se manifiestan este viernes en la zona del Hotel Trader de Rangún en desafío a la Junta Militar de Birmania, a pesar de las fuertes medidas de seguridad.

Al menos 15 personas han muerto en los últimos días por las cargas de los soldados

Al menos 15 personas han muerto en los últimos días según los datos oficiales, entre ellos un reportero gráfico japonés, por las cargas de los soldados y los agentes antidisturbios en Rangún.

Las tropas estacionadas en la pagoda de Sule, próxima al Hotel Trader, han movido sus barricadas y alambres de espino para controlar la manifestación, según testigos citados por emisoras de radios birmanas de la disidencia.

Represión y censura

La protesta está liderada por miembros de la Liga Nacional para la Democracia (LND), el único partido político que resiste la presión del régimen militar y que hasta la fecha había tenido un bajo perfil en las movilizaciones contra le Gobierno.

Las autoridades birmanas prohibieron el martes todas las reuniones públicas de más de cinco personas e impusieron el toque de queda desde las 09:00 de la noche a las 05:00 a la madrugada, hora local.

Además, han cerrado los cibercafés para impedir la comunicación con el exterior.