Hail to the chiefs, Association of Lincoln Presenters, Natchez, Mississippi 2014
Foto de emuladores de Abraham Lincoln en su convención anual de 2014 © Arthur Drooker - From 'Conventional Wisdom', published by Gliterati

Desde Abraham Lincoln y su inconfundible aspecto hasta la no menos impactante presencia de My Little Pony. Los estadounidenses están dispuestos a emular a casi cualquier personaje, real o imaginario, y reunirse en una seria y bien organizada convención anual para compartir la fantasía freak. En el país de los caprichos y el individualismo hay nada menos que dos millones de reuniones de este tipo cada año.

El fotógrafo Arthur Drooker ha dedicado tres años a recorrer las citas más locas y extravagantes. Se empeñó en el proyecto cuando, en 2013, asistió a la reunión de la Association of Lincoln Presenters, un grupo cuyos miembros asumen el papel de lincarnations —las mujeres son admitidas para que interpreten el papel de Mary, la mujer del decimosexto presidente de los EE UU y el primero de ideología republicana—. Al salir de la convención tenía claro que deseaba explorar mediante un amplio reportaje fotográfico la cultura popular de las reuniones de fanáticos más exuberantes, raras o chocantes.

Un centenar de convenciones

El resultado del trabajo de Drooker es Conventional Wisdom (Sabiduría convencional, título que juega con el término idéntico de la escuela económica de Galbarith pero dándole un sentido asambleario), un libro con casi un centenar de fotos de citas de encuentro y disfrute de clubes y asociaciones de todo pelaje. Lo acaba de publicar la editorial Gliterati [192 páginas y un PVP de 5o dólares].

"Después de sumergirme durante más de un año en estos increíblemente diversos encuentros, empecé a entender algo de la sabiduría convencional", escribe el fotógrafo en el prólogo del volumen. "Mientras que a los estadounidenses les gusta presentarse a sí mismos y actuar como individualistas, son más felices cuando son aceptados por lo que son en realidad. En ninguna otro lugar de la sociedad como en las convenciones he encontrado esta sabiduría revelada de manera más abierta y alegre: es una única forma de individualismo comunitario".

Fieras de fantasía, militares, fetichistas, ventrílocuos ...

Conventional Wisdom narra el recorrido de Drooker a través algunas de las convenciones más peculiares, incluyendo encuentros de sirenas y tritones, fieras de fantasía, Santa Claus, fetichistas, campeonatos de animales taxidermizados, reuniones de ventrílocuos o militares de todas las épocas históricas y festivales de furri, el gusto por disfrazarse de animales antropomorfos.

'El mundo exterior deja de existir'

El fotógrafo se adentra en el corazón de estos subconjuntos estrafalarios de la cultura popular estadounidense donde durante un fin de semana de cada año, como dicen los editores, "el mundo exterior deja de existir por completo" y solo importan los poblados por las reencarnaciones fantasiosas.

Una intensa conexión entre personas de todos los ámbitos El fotógrafo  capta el sentido de comunidad de cada subcultura y la "intensa conexión" entre los participantes en eventos donde personas de todos los ámbitos son libres de explorar su "parte externa" sin miedo a ser juzgadas.

'En su propia tribu'

La sabiduría convencional demuestra que, independientemente de lo que está a punto, dónde se llevan a cabo, o quiénes asisten a ellas, todas las convenciones "satisfacen una necesidad humana básica": un anhelo de pertenencia. Los que comparten intereses similares, incluso obsesiones, se unen para ser ellos mismos y formar parte de una comunidad más amplia. Para el fotógrafo, "los estadounidenses, como la mayoría de la gente, se sienten más cómodos cuando están con su propia especie, en su propia tribu".

En el libro Drooker incluye entrevistas con algunos de los participantes. Uno de ellos resume la esencia de las reuniones: "Esto no es una convención, es una reunión de mi otra familia".

El antiguo espíritu de la rareza de los EE UU no ha muerto El prologuista del libro, el periodista James Wolcott, define la colección de fotos como "una revelación y un testimonio" de que el "antiguo espíritu de la rareza de los EE UU" no ha muerto, sino que "ha adoptado una nueva piel".