Karl Schenker, Damenbildnis, um 1920
Foto de una dama tomada por Karl Schenker en 1920 Museum Ludwig Foto: Rheinisches Bildarchiv

En las dos primeras décadas del siglo XX y en la ciudad de Berlín, especialmente pícara y amante de la sensualidad, el rumano de ascendencia judía Karl Schenker (1886-1954) era el fotógrafo de estudio indudable para todo aquel que desease un retrato favorecedor para ser usado como soporte promocional —tenía clientes entre los actores, músicos, bailarines, estrellas de las variedades, deportistas...— o por simple gusto de lucir donaire. La alta sociedad, en especial las mujeres, le adoraban.

La obra de este gran artesano del cuarto oscuro es pionera en el uso de cualquier método de retoque para alcanzar el único objetivo que, según decía, le importaba: la belleza. Fue el primer fotógrafo en tener claro algo que hoy es cotidiano, universal y está al alcance de cualquiera con un nivel de aprendiz en programas de software: la imagen puede ganar en glamur con la intervención externa sobre el negativo o la copia.

'Nacido para retratar a personas elegantes'

La prensa y la sociedad adoraba al artista, establecido en un estudio en el Kurfürstendamm, el centro comercial y de ocio de las clases acomodadas de Berlín. Le llamaban "el retratista nacido para fotografiar a las personas elegantes" y el "mejor director artístico de los retratos de mujeres". Maestro en varios medios, no le importaba pintar sobre las copias para conseguir destacar la mirada, la voluptuosidad de los labios o la finura translucida y sin defectos del cutis.

La obra, hoy semiolvidada, de este precursor, vuelve a salir a la luz gracias a la exposición Mas­ter of Beau­ty - Karl Schenk­ers mondäne Bild­wel­ten (Maestro de la belleza. Las sofisticadas imágenes de Karl Schenk­er), que anuncia, del 10 de septiembre al 8 de enero de 2017, el Museo Ludwig de la ciudad alemana de Colonia. La pinacoteca acaba de comprar cien copias originales de retratos del fotógrafo y aprovecha para presentarlos.

Un desnudo 'secreto'

Era tal la habilidad para intervenir sobre los retratos y mejorarlos que se cuenta como cierta una anécdota reveladora: cuando Schenker hizo una sesión de desnudos a una dama de alta sociedad y casada, la mujer le exigió que las imágenes no saliesen nunca de los límites privados del estudio. A los pocos días comprobó con espanto como entregaban en su casa un gran sobre que procedía del fotógrafo e iba dirigido al marido de la modelo.

Nadie percibió que todo el ropaje había sido pintado sobre un desnudo Cuando el hombre abrió el envío se encontró con una foto de cuerpo entero de su mujer vestida con un traje de tul y pieles en las que era posible apreciar cada pelo. Le pareció tan bello que se hincó de rodillas ante la mujer, sin percibir que todo el ropaje había sido pintado sobre un desnudo.

Las modelos, 'material moldeable'

Como fotógrafo, ilustrador, pintor, y, por un tiempo, incluso un escultor, Schenker se dedicaba con pasión a la creación de bellos retratos de mujeres. Hizo uso de todos los medios de retoque, se convirtió en un experto en maquillaje —la cosmética estaba en su momento de despegue—de la industria cosmética e incluso leyó tratados sobre la naciente disciplina de la la cirugía estética. Consideraba que las modelos eran "material moldeable" al ser retratadas, dicen desde el museo.

Se entrenaba haciendo fotos de maniquíes y retocándolas Alentado por la difusión masiva de retratos de estrellas del cine mudo, las fotos son un ejemplo revelador de los comienzos de la pasión por la imagen pública, aunque para conseguir un buen resultado fuese necesario acudir a los mismos métodos que empleaba la pintura para mostrar la belleza. Schenker era tan inflexible en lograr acrecentar el glamur que se entrenaba haciendo fotos de maniquíes y probando técnicas de retoque que luego llevaba a los retratos de modelos de carne y hueso.

Se escapó de la Alemania nazi en 1938

Pocos detalles se conocen sobre la vida y el trabajo de Schenker. Nacido en 1886 en Bucovina (Rumanía), llegó a Berlín alrededor de 1912. En 1925 se trasladó a Nueva York durante cinco años para mejorar su técnica y trabajar en publicidad y a partir de 1930, de vuelta en Berlín, su nombre aparece como fotógrafo en algunas revistas de moda. Con la llegada de los nazis al poder comienza a sufrir problemas de racismo. Avezando que seguir en Alemania conducía a la muerte, logró escapar a Londres en 1938. Tuvo un estudio en la ciudad inglesa, donde murió en 1954.

Volver a descubrir a un artista injustamente olvidadoLa exposición quiere aprovechar para rastrear la vida de Schenker y "volver a descubrir a un artista injustamente olvidado". Se presentarán alrededor de 250 obras, entre ellas préstamos internacionales de retratos, pero también portadas de revistas diseñadas el artista, un dibujo, un cuadro al óleo y una colección de tarjetas postales de estrellas de cine que se repartían con las cajetillas de una marca de cigarrillos.