En concreto, el número de ocupados del sector agrario experimentó un aumento interanual del 8,4% en el primer trimestre del 2016 y en el segundo trimestre del año fue del 2,7%.

Por otro lado, los precios percibidos por los agricultores en 2015 mejoraron en un 6,3%, mientras que los precios pagados por bienes de uso corriente descendieron en un 1,5%.

El informe muestra que el saldo del comercio exterior del sector agrario y pesquero ha sido notablemente positivo con un acumulado anual móvil, de abril de 2015 a marzo de 2016, de 9.700 millones de euros. El mínimo descenso en valor del saldo (-0,2%) con respecto al periodo previo se ha debido a un aumento de las importaciones (7,5%) superior al de las exportaciones (5,8%).

Por otro lado, en el primer trimestre del año el sector primario tuvo un crédito vivo valorado en 17.413 millones de euros, lo que supone el 2,8% del crédito vivo total nacional, mientras que el crédito vivo de la industria agroalimentaria alcanzó los 19.885 millones de euros (3,2% del crédito vivo total nacional).

En el análisis se destaca que la dimensión física de las explotaciones agrarias españolas aumentó un 0,5% entre 2009 y 2013, aunque creció un 8% su dimensión económica, apoyada en un fuerte crecimiento de la productividad del trabajo (+15%).

Al centrar el foco del análisis sobre cada comunidad autónoma, se observan matices respecto a los datos generales obtenidos para toda España. Así, la evolución del tamaño físico fue dispar, con un crecimiento, por ejemplo, del 6,1% en Navarra frente a un descenso del 6,3% en Asturias.

El tamaño económico subió en todas las regiones, con el liderazgo marcado por un 33,6% en el País Vasco y de un 20,1% en Navarra. Por último, la productividad económica del trabajo es la que mayor crecimiento registró con subidas de un 42,2% en el País Vasco, del 27,1% en La Rioja o del 25,9% en Castilla-La Mancha.

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