Cristina, la joven rumana de 23 años y madre del pequeño de dos que fue raptado por su padre el 29 de agosto en un centro de la Diputación, ya está más tranquila. Tres semanas después, ya sabe, al menos, que su hijo Andrei está bien y también dónde está, aunque prefiere que no se cuente. Su ex pareja, Florin, de 50 años, se puso en contacto con ella hace un par de días para que pudiera hablar con el pequeño.

«Pude hablar con él y está bien, aunque le ha salido un hongo en la cabeza; no sé si está tan bien atendido como dice su padre», contó Cristina ayer a 20 minutos.

Ahora, la joven, que se muestra cauta, preocupada aún por el futuro de su hijo, sólo espera «que la Policía lo encuentre lo antes posible». Pero no las tiene todas consigo, ya que la orden de busca y captura internacional todavía no ha sido cursada por el juzgado bilbaíno en el que puso la denuncia. «No lo entiendo; al principio me dijeron que ya estaba», se lamenta.

La Ertzaintza barajó desde un principio la posibilidad de que Florin hubiera huido fuera del país.

Abuso sexual en San Sebastián

María Jesús Barro, la madre condenada a seis años de cárcel por maltrato y abusos sexuales a uno de sus hijos, en San Sebastián, negó ayer todas las acusaciones. Sin embargo, manifestó que sí tenía sospechas de que su ex marido, también condenado, «no trataba bien al niño», y que así se lo había hecho saber a la Diputación Foral de Guipúzcoa. Su abogado recurrirá la sentencia.