Lindsay Collins y Andrew Stanton
Lindsay Collins y Andrew Stanton, productora y director de 'Buscando a Dory', durante la presentación de la película en Madrid. Pablo Cuadra / Walt Disney Studios / Getty Images

Cuando se habla de Pixar no se habla simplemente de películas de animación, y mucho menos de filmes infantiles; cuando se habla de Pixar se habla de cine con mayúsculas, largometrajes fascinantes e imaginativos que han conseguido el favor del público adulto con igual o incluso más éxito que el de los niños. Sus 16 películas han obtenido un total de 375 galardones en todo el mundo, 16 de ellos premios Oscar, y dos de sus cintas —Up y Toy Story 3— lograron incluso situarse en la categoría de mejor largometraje del año.

Con ese mismo ánimo, el de ofrecer un producto de calidad que emocione a todos los públicos, llega hoy a los cines la décimoséptima película del estudio, Buscando a Dory, secuela de la exitosa Buscando a Nemo que ya puede presumir de ser el mejor estreno de una película de animación en Estados Unidos, donde ha recaudado más de 136 millones de dólares en su primer fin de semana.

Tras esta nueva aventura se esconde una de las mentes más brillantes de Pixar, la de Andrew Stanton, director de Bichos, Wall-E y la primera historia de Nemo que también ha trabajado como guionista en Monstruos S.A. y la trilogía de Toy Story. Él, John Lasseter (fundador de Pixar y actual director creativo tanto de dicho estudio como de Walt Disney Animation), Pete Docter (Monstruos S.A., Up y Del revés) y Brad Bird (Ratatouille y Los Increíbles), conforman el panteón del célebre estudio de animación.

Sin embargo, a pesar del tremendo éxito, el triunfo no se le ha subido a la cabeza. "Yo lo que pienso es que llevo 25 años trabajando con la misma gente en el mismo edificio, que llego a trabajar con colegas, con compañeros a los que no puedes engañar, gente que te conoce perfectamente con tus virtudes y con tus defectos. Si te rodeas de personas más inteligentes, más talentosas y más graciosas que tú, al final sale algo bueno. Cuando te rodeas de estas personas, se crea un clima especial en el que el ego no tiene cabida", explica humildemente Stanton, que ha visitado España junto a la productora Lindsey Collins, también veterana en Disney y Pixar.

Pensamos que si la hacemos para los adultos, a los niños les va a gustar

La clave de sus películas, más que el hecho de construir relatos a un doble nivel (para adultos y para niños), es crear historias para un público inteligente, independientemente de su edad. "Pensamos que si la hacemos para los adultos, a los niños les va a gustar. En cambio, si la hacemos para niños, al final va a ser solo para ellos. Igual también tiene algo que ver nuestra propia inmadurez, que al final todos tenemos doce años y eso es lo que nos gusta", cuenta Andrew Stanton.

"Intentamos no excluir a nadie. Es un medio que se suele asignar al mundo infantil pero eso nos frustra, porque pensamos que todos tienen que tener cabida. De hecho, los adultos son los únicos que critican nuestras películas. Todas las proyecciones que hacemos antes del estreno son para adultos, los niños no las ven", añade Collins.

Dory busca a sus padres

La historia de Buscando a Dory comienza un año después de los acontecimientos de Buscando a Nemo, cuando la olvidadiza pececilla azul, que sufre pérdidas de memoria a corto plazo, recuerda repentinamente a sus padres y decide que debe encontrarlos, una tarea nada sencilla debido a sus dificultades para concentrarse.

"Dory es puro presente, lo único que tiene son recuerdos emocionales. Lo que hicimos fue aprovechar la idea de la película anterior de que una palabra puede activar una serie de recuerdos en nuestra mente. Esa es la llave que nos abre esa perspectiva hacia su pasado. Esa sensación con la que se queda la hace pensar en su familia, en personas a las que ella quiere aunque no sepa recordar ni siquiera sus nombres", comenta el director.

"A pesar de tener esa discapacidad, Dory es como un niño. No sabe bien cómo ni de dónde ha sacado su seguridad y autoconfianza pero sabe que tiene que venir de alguna parte" y eso refuerza su optimismo y actitud decidida. Son esos sentimientos los que sirven de catalizador para que Dory inicie una nueva aventura, esta vez como protagonista, con Marlin y Nemo como acompañantes, con la aparición estelar de algunos otros personajes de la primera parte (se recomienda no abandonar la sala hasta después de los créditos) y una buena cantidad de nuevos secundarios.

El hecho de que hayan pasado 13 años es prueba de que no es por el interés comercial sino por la fuerza que ha tenido la idea

Una vez más, como sucede con casi todas las continuaciones, surge la duda de hasta qué punto la película está motivada por exigencias comerciales y hasta qué punto por impulsos creativos. Los responsables de Buscando a Dory son tajantes al respecto: "si no hay una idea, no hay una película". "El hecho de que hayan pasado 13 años es prueba de que no es por el interés comercial sino por la fuerza que ha tenido la idea. Realmente lo que importa en Pixar —no sé si puedo hablar por otros estudios— es eso",asegura Collins.

"De hecho, nosotros no hacemos diferencia entre unas películas y otras. Nuestra dinámica de trabajo es la misma, sea original o sea una secuela. Y no por ser una secuela, por tener una base, es más fácil. No es así, es igual de duro, igual de difícil, y no responde a cuestiones comerciales sino simplemente a si estamos ante la idea y el momento correctos", añade.

Los genios de Pixar tendrán nuevas oportunidades de demostrar esta máxima en películas como Toy Story 4 (15 de junio de 2018) y Los Increíbles 2 (21 de junio de 2019). Cars 3, tercera parte de la saga considerada "la oveja negra" del estudio, lo tiene más complicado para justificar su existencia más allá de los beneficios del merchandising.