No se trata del corazón, no se trata de la historia. La campaña a favor de la permanencia del Reino Unido en la UE fue radicalmente pragmática y centrada en el potencial desastre económico que supondría el brexit y el abandonar el mayor bloque comercial del mundo: 500 millones de personas que generan un Producto Interior Bruto (PIB) de 14 billones de euros y el 16% del comercio mundial.

Pese al Brexit, a largo plazo Reino Unido seguiría siendo un socio comercial privilegiado con la UEEl primer ministro David Cameron repasó en cada acto las desgracias que afectarían a su país: subidas de impuestos, recortes, depreciación de la libra, aranceles, huida de empresas, más inflación... una lista que como una carraca, constante, repitieron los líderes del Remain (quedarse) en los días previos al referéndum junto  la mayoría de las empresas multinacionales y organismos como el FMI, OCDE y el G7. Los partidarios del Leave (salir) creen que abandonar la UE liberaría económicamente al país, uno de los mayores aportadores de presupuesto de la UE.

Todos los analistas consultados por 20minutos coincidían sin embargo en que el coste de la salida supera a los potenciales beneficios y que lo óptimo es que siga en la UE para no poder en riesgo de forma innecesaria la estabilidad del país. Pero discrepan de que sea el "desastre" que plantean los organismos oficiales. Y coinciden en que los peores efectos solo se sufrirán a corto plazo y que dependerán del modelo comercial que se negocie.

"A  largo plazo Reino Unido seguirá siendo un socio comercial privilegiado con la UE", prevé Javier Flores, director del departamento de análisis de Asinver. "Las noticias alarmantes se normalizan con el tiempo; Reino Unido, no deja de ser un país más y las inversiones allí no se modificarán mucho si no cambian las condiciones comerciales", añade Guillermo García-Plata, secretario de Acocex.

Los 9 temores económicos que podría materializar el Brexit

1. Volatilidad en los mercados financieros. "Es el principal efecto a corto plazo", apunta Javier Flores, de Asinver. "A los inversores les falta referencias y muestran su incertidumbre con bandazos porque no saben a qué atenerse". Reino Unido se enfrenta al riesgo de que los inversores se retiren de las islas para acudir a mercados más seguros. De hecho es lo que ocurre ahora, antes incluso de la votación: en los últimos 12 meses hasta 48.000 millones depositados en fondos británicos han salido en una operación de reajuste de carteras por parte de los fondos para evitar pérdidas a sus clientes. Y esto, según David Cameron, no solo afecta ya a los inversores, sino que también "socava las pensiones" por las pérdidas que pueden sufrir los fondos privados de jubilación.

2. Nuevo escenario comercial. El futuro comercial de Reino Unido dependerá del modelo de relación que establezca con la UE tras el Brexit. Podría ser parcial; es decir, que los británicos entren en la Asociación Europea de Libre Comercio en la que ya se encuentran Noruega, Suiza o Islandia. "Es claramente la que más beneficiaría al Reino Unido porque les daría estabilidad económica, aunque tendría que seguir contribuyendo económicamente al proyecto europeo y permitir la libre circulación de personas y mercancías", argumenta Salvador Llaudes, investigador del Real Instituto Elcano. Un escenario que defiende el ministro de Justicia Michael Gove (partidario del Brexit) pero al que se niegan los partidarios del Leave, que reclaman "más soberanía para comerciar y controlar las fronteras".

3. Aranceles con la UE. "Dejar la UE incrementaría las tarifas sobre exportaciones e importaciones", asegura el director general de la OMC, Roberto Azevedo. El coste de la vida para los británicos, de este modo, subirá porque mientras que apenas el 6,6% de las exportaciones comunitarias se dirigen a las islas, hasta un 51,4% de las ventas británicas se dirigen al continente. Imponer una barrera, tendría un claro perdedor. "Reino Unido perdería con estos aranceles la ventaja que le supondría tener productos más económicos por una depreciación de su moneda", explica Guillermo Rivas-Plata. "La imposición de tasas haría menos interesantes sus productos que puedan comprarse sin ellas a otros países y además se retrasarían las entregas porque la mercancía debería pasar por la inspección de las aduanas".

4. Depreciación de la libra. Es la madre de todos los temores. En la cotización de una divisa influye el crecimiento de un país, sus flujos comerciales y su política monetaria. Y si estos factores retroceden, Reino Unido se vería obligado a depreciar la libra para recuperar competitividad. "Podría bajar de forma brusca", advirtió recientemente el gobernador del Banco de Inglaterra, Mark Carney. Esa nueva depreciación —el mercado la ha ido anticipando hasta devaluarla un 6%— sería como un meteorito que cae en la economía británica pero expande ondas en el resto de países.

5. Recesión en Reino Unido. Un tiro en el pie, según el Gobierno británico, que lo califica de "recesión de fabricación propia". Los cálculos de sus economistas estiman que caería un 3,6% y hasta un 6% si también abandona el mercado común y se rige solo por las normas mundiales del comercio. Además, alertan de que se perderán 820.000 empleos y según la OCDE cada familia británica perderá unos 3.000 euros cada año.

6. Huida de empresas. "El escenario de salida no beneficia en absoluto a los inversores en el Reino Unido. Si las empresas que eligieron la City para operar en Europa se quedan fuera de ese mercado, igual se plantean salir", explica Salvador Llaudes, sobre un país que alberga el mercado financiero más importante a nivel mundial. Dos de ellas, JP Morgan y HSBC, ya han anunciado que mudarían buena parte de sus plantillas a territorio continental. Un icono de la automoción británica, Rolls Royce, ha paralizado sus inversiones hasta conocer el resultado del referéndum. Y según un estudio de Ipsos Mori, hasta el 78% de las empresas internacionales consideran que el Brexit perjudicaría sus negocios. El FMI no tiene dudas: considera que la City quedaría "erosionada" y la gestora BlackRock le pone cifras: se perderían 110.000 empleos en este hub financiero.

7. Subida de tipos... y riesgo inmobiliario. Si el riesgo del Brexit ahuyenta a los inversores, la deuda pública británica empezaría a tener problemas para encontrar compradores. La respuesta para atraerlo consistiría en subir la recompensa que da el Estado a quien comprar sus bonos: es decir, subir los tipos de interés. "Los mercados de deuda pública no dejan de ser una competencia entre países y si el inversor observa riesgo, pedirá un interés mayor", explica Javier Flores. Los tipos mayores implicarían un crecimiento de la prima de riesgo y una desconfianza hacia el país que, según este analista, se trasladaría al rating de sus empresas, a las que les costaría más financiarse. David Cameron alerta además de que una subida de tipos encarecería las hipotecas de sus ciudadanos, con el posible riesgo de impagos. "Reino Unido es el principal destino mundial en inversión inmobiliaria y su pinchazo sería una de las graves consecuencias del Brexit... y arrastraría a otras capitales del mundo", dice Flores. El Gobierno británico ya advierte de que el Brexit haría caer un 18% el valor de las propiedades inmobiliarias.

8. Menos presupuesto (y menos peso) para la UE. Desde su entrada en el club económico comunitario en los años 70, Reino Unido es una de las economías que más dinero aporta al proyecto. Sus fondos representan un 6% de los pagos a la UE (casi 7.000 millones) y es el segundo país que más fondos recibe (casi 3.000 millones). Evidentemente, su salida disminuiría el presupuesto de la UE, a no ser que optase por un modelo como el de Noruega, que pese a no pertenecer a la UE sí aporta dinero al proyecto comunitario. Un sistema difícil de vender a la población si acaba votando por el Brexit, que precisamente surge por las protestas de buena parte de la población por las ayudas dedicadas a personas extranjeras en su país. Además la UE, el mayor bloque comercial del mundo, perdería peso si a sus 14 billones de euros de PIB anual se le 'borran' los 3,6 que aporta Reino Unido.

9. Recortes y subidas de impuestos. Es uno de los temores que azuza Cameron entre sus ciudadanos. Que el supuesto ahorro por salir de la UE, no se compense por los servicios que se financian ahora desde Bruselas o por el aumento de los pagos de la deuda si aumentan los intereses de la deuda pública. Eso, sin contar el cheque británico, el reembolso que Margaret Thatcher negoció a favor de su país en los años 80. Según dijo la semana pasada el ministro de Economía, George Osborne, las consecuencias recesivas del Brexit obligarían a cuadrar 39.000 millones de euros a través de un "presupuesto de emergencia" que implicaría recortes (especialmente en Sanidad, Educación, Transporte y Defensa) y una subida de dos puntos del impuesto sobre la renta. Hasta 57 diputados del partido conservador rechazan estas medidas y acusan a Osborne de un "flagrante intento" de asustar a los "mercados". Los partidarios del Leave aseguran además que con el dinero enviado a Bruselas —según ellos, 20.000 millones— se financiarían hospitales y escuelas.

10. Posible arrastre a una crisis económica global. Con un PIB superior a 3,6 billones de euros, cualquier ruptura del statu quo comercial de Reino Unido puede provocar una turbulencia en la economía mundial. De momento, la Reserva Federal estadounidense ha aplazado cualquier subida de tipos hasta conocer el resultado del referéndum porque un alza en estos momentos sería perjudicial si la economía global llegase a entrar en recesión. "El Brexit restaría algunos puntos a la economía global por una cuestión de depresión en el sentimiento de los inversores", dice Javier Flores, "Sobre todo afectaría a la economía de la UE, en recuperación en los últimos años", matiza el investigador del Real Instituto Elcano.

... y los cinco arrastres que tendría en la economía española

1. El sector turístico, el principal perjudicado. "El 23% de nuestros clientes son británicos. Son nuestro mercado más importante tras los españoles, así que el Brexit evidentemente nos repercutiría", explica a 20minutos Antonio Aranda, gerente de la Asociación de Empresarios Hoteleros de la Costa del Sol, que teme un frenazo del turismo británico, el pilar de carga de este sector en España. El año pasado, uno de cada cuatro extranjeros que pasaron por nuestro país15,5 de las 68 millones de visitas— tenía pasaporte del Reino Unido. Y elevaron un 10% su gasto hasta alcanzar los 14.057 millones: el 20,9% del total. Cameron pone cifra al encarecimiento que una depreciación de la libra tendría sobre sus turistas: 295 euros. Además, los 300.000 británicos (muchos de ellos jubilados) que residen en España tendrían menos interés en seguir en nuestro país si sus libras valen menos y, al dejar de ser comunitarios, no pueden acceder a los servicios sociales y sanitarios españoles.

2. Exposición de la empresas españolas... sobre todo la banca. El principal destino de la inversión española es Reino Unido —las empresas de nuestro país tienen allí inversiones por 48.000 millones— pero el Brexit podría dañar su posición de liderazgo. La salida británica de la UE dificultaría las transacciones comerciales y bajarían sus beneficios si la libra se deprecia. Los balances de compañías como Iberdrola —su segundo mayor mercado es el británico— o las constructoras con proyectos en las islas, se verían afectados. Pero la más perjudicada sería la banca que, según el Banco Internacional de Pagos, posee derechos de crédito allí por valor de 478.000 millones, solo por detrás de la estadounidense y alemana. Dos entidades estarían más afectadas que el resto:  Sabadell (dueño del TSB) y Santander, que recibe un 30% de su beneficio global desde el Reino Unido. La presidenta de la entidad, Ana Patricia Botín, ha explicado sin embargo que la entidad seguirá operando allí pase lo que pase en el referéndum.

3. Impacto en la balanza comercial con Reino Unido. Las islas son el cuarto mayor destino (7,3%) de los productos españoles. Vendimos por un valor de 18.231 millones y compramos por 12.584 millones. El saldo por lo tanto es de superávit comercial. Pero eso podría cambiar si se depreciase la libra. Nuestros productos se encarecerían para los británicos y los suyos se harían más asequibles para nosotros. "Es indiscutible que podría darse la vuelta a la balanza con Reino Unido, pero no afectaría gravemente a la balanza total de España y menos si se acuerda con la UE no establecer tasas de aduana", explica Guillermo Rivas-Plata. "El vendedor español que trabaja ahora con mercado de Reino Unido y cadenas [como Primark] ya establecidas en nuestro país, tendrían que reformular sus márgenes porque la imposición de aranceles repercutiría como nuevo coste en sus precios".

4. Complicaciones para la colonia española en Reino Unido. La colonia en Reino Unido supone un 14% de nuestros expatriados. Es la más numerosa. Pero podría frenarse si el Brexit se consuma y las islas se convierten en un mercado laboral tan ajeno como, por ejemplo, Estados Unidos. "Los jóvenes cualificados españoles que buscan allí su primera experiencia laboral buscarían otros mercados europeo sin trabas a la mano de obra", asegura Salvador Llaudes. ¿Y cómo afectaría a los que ya están? "Les complicaría la vida", apunta este investigador del Instituto Elcano; "podrían dejar de tener facilidad de acceso a la sanidad y al resto de servicios públicos".

5. Más aportaciones a Bruselas. La salida de Reino Unido implicaría un agujero en el presupuesto comunitario que obligaría a replantear las aportaciones de los Estados miembros. Pero no será un efecto inmediato. Las negociaciones de la nueva relación entre británicos y europeos se alargarán al menos hasta 2019 y habría que ver si se opta por el modelo noruego, que supondría para la UE seguir recibiendo fondos británicos. "Si el Leave sí fuera completo, a España le tocaría probablemente poner más dinero", cuenta Salvador Llaudes. Una aportación que el Círculo de Empresarios eleva a unos 906 millones de euros más al año.