Luis y Pedro Pastor, padre  e hijo, no sólo comparten profesión sino que han hecho giras juntos y no tienen problema, todo lo contrario, en compartir también entrevista.

En el Parque del Oeste, y a una temperatura que podría haber mermado la queja, ambos muestran su carácter combativo, su lucha y su compromiso.

El hijo, con 21 años, es ya el cantautor del siglo XXI. Suyas son canciones como Verde selva o Mi anarquía. Su padre celebra los 40 años de su disco Vallecas con una reedición y un concierto en el auditorio del barrio que da título al álbum.

Una mirada a su padre...
Luis Pastor es cálido, sincero, honesto, solidario...

En los colegios no se enseña la verdad de la historia¿Y como cantautor?
Igual: despierto, solidario, busca nuevos modos para evolucionar. Comprometido.

¿Falta un poco de todo eso ahora?
Los cantantes que nacen en democracia no entienden la política como arma de primera necesidad, pero quien en 2016 con un 20% de españoles en el umbral de pobreza no entienda la política como bien de primera necesidad está fuera de contexto. Igual que hace 20 años decían que la canción política estaba fuera de contexto la canción que ahora se olvide de la política está fuera de contexto.

¿Menos compromiso ahora?
Luis Pastor: Hay tres generaciones de cantautores desde mi generación hasta ahora. Ya se dijo en los 80 que no teníamos razón de ser. En los noventa con Ismael Serrano, Pedro Guerra hay un atisbo en los bares de que la poesía es un reclamo y que la gente tiene corazón para escuchar cosas que en los ochenta era impensable que se escucharan. Luego vino otra generación, la de Marwan y Andrés Suárez, a caballo entre aquellos y la nueva generación, la de Pedro Pastor.

El más joven, porque ahora tiene 21, pero empezó con 18...
Luis: Sí, empezó con 18 y tiene razón cuando dice que hay una devaluación de nuestra vida y una pérdida de los derechos y que vivimos una realidad que te obliga a ejercer este oficio. Pero sobre todo hay que ser ciudadanos comprometidos con nuestra sociedad.

¿Pensó que volvería Vallecas a tener tanto sentido?
No, aunque ya se vivieron situaciones hace años en que el político estaba alejado de nosotros, que era la propuesta de Vallecas: una invitación a los políticos en la dictadura a que vieran nuestros barrios. Y este es el mensaje para los jóvenes: Si tú no haces política, tú eres de derechas. Sí, mójate, eres un ciudadano, eso de no ser ni de izquierdas ni de derechas es mentira. Mójate, tienes que tener capacidad para tener conciencia y pensamiento crítico y poder así enfrentarte.

Hubo una generación muy alejada de la política...
Pero no es culpa de esos jóvenes sino de la izquierda que dejó de formarlos y eso ha generado una generación que lo tenía todo.

No todo...
Lo material, sí. Y si no tenían, se lo daban los bancos

¿Y usted, que ha crecido ya con esto casi, qué piensa, en qué cree?
Lo he conocido de primera mano, y es un privilegio porque en los colegios no se enseña la verdad de la historia. Yo lo he aprendido en casa, tanto musical, como social y educativamente. Y eso hace que me ahorre muchos pasos en vano y traumas como los de otros que nacen en otras casas.

Y en el escenario, ¿más seguridad o al revés?
Luis y yo tenemos un vínculo emocional muy fuerte. El ego existe en todas partes pero entre nosotros no, nuestro amor va más allá. Me da total seguridad.

¿Le impone su padre?
P: Igual si eres el hijo de Julio Iglesias sí te impone, pero en mi caso no.
L: Y que ahora yo soy el padre de.

Yo era un joven trabajador y explotado, y como yo muchos, y eso generó un movimiento  ¿Cómo valora el tiempo que le ha tocado a su hijo?
L: Más allá de otra forma de vida, tecnologías..., creo que todo se parece en esencia. El joven que toma conciencia en mi caso la toma por unas circunstancias políticas de dictadura. Yo era un joven trabajador y explotado, y como yo muchos, y eso generó un movimiento de jóvenes que tratan de cambiar la realidad y descubren que la poesía y la música eran una herramienta más directa que las reuniones. Yo fui un niño trabajador, pero soy capaz de tener un discurso, una ideología, un mensaje. Creo que 40 años después un joven que se enfrenta hoy a la realidad política de su país desde la poesía, la palabra y la guitarra vive lo mismo, aunque no haya multas o cárcel, si no eres un titiritero, claro.

Hay otras maneras de censurar...
L: Sí, hay otro tipo de censura más económica. Ellos tienen Internet y no necesitan intermediarios como los necesitamos nosotros.
Pedro: Ahora todo es más superficial, más rápido y tiene menos peso. Antes cantar tenía más peso que ahora. Ahora hay millones de mensajes que pasan a toda velocidad. Y nada tiene verdadera importancia a primera vista.

¿Se siente solo?
Me siento más solo de lo que me gustaría en esta lucha cultural. Hay grandes cantautores y no sólo de protesta, que también hay que dar esperanza y reflexión, no sólo es un panfleto como se podría malentender, pero no llegan casi ni al pequeño público. Si tienes un mensaje social, lo normal es que no tengas apoyo y que la gente no se entere.
¿A España le falta implicación intelectual?
P: No tenemos grupo, no nos juntamos, no hay organización.
L: Es una profesión individualista. El creador es un hombre solo. En las huelgas del 76 íbamos y estuvimos años luchando por derechos que no nos afectaban y sí a otros, hasta los técnicos y eso se ha ido perdiendo. Me gustaría recuperar en todos los barrios obreros la cultura, la calle, y si estos jóvenes de hoy se reunieran y plantearan propuestas desde el lado de agitación la vida cultural, de recuperar los espacios que se perdieron, los centros culturales que no se usan y son del pueblo... Nos han dejado otra vez con las manos atadas, y han dejado privatizada hasta la expresión más natural del arte que es la música.

El ciudadano tiene miedo...
L: Todos los derechos que nos han quitado mientras se han estado enriqueciendo y haciendo que la política sea algo mal visto, cuando ha de ser todo lo contrario y tiene que saber.
P: Creo que la época q nos toca tiene que ver más con la autogestión que con pedir nada a nadie. Conozco a muchos que no votan y no creen en una democracia donde la única participación sea votar cada cuatro años. Y tenemos que autogestionarnos y por eso me autoedito.

Por decisión propia...
L: Sí, y han llamado a la puerta, pero mi lucha va también con el ejemplo. Alguna vez canto en algún ayuntamiento. Aunque no he tenido muchas ofertas de ayuntamientos.

¿Se imagina que uno del PP lo llama?
P: No, pero si me llaman, cuando estás con hambre.
L: Nunca cantar en unas elecciones, sí en un ayuntamiento.
P: Sí, porque es dinero público igual que cualquier otro ayuntamiento.

¿Qué les cantaría?
P: Todo, no te escondes ante nada.
L: Yo estuve en Moraleja hace poco y estuve tras la guerra de Irak, que tenía cosas escritas de no a la guerra, en un ayuntamiento y canté en sus fiestas y han intentado declararme persona non grata todos los concejales del PP y el alcalde por haber dicho no a la guerra y algo de Aznar. Y no han podido. Tras el No a la guerra nunca más me ha contratado un ayuntamiento del PP. Uno paga políticamente su sinceridad.

Un joven que se enfrenta hoy a la realidad política de su país desde la poesía y la guitarra vive lo mismo, aunque no haya cárcel¿Se paga por mirarse al espejo y ser decente?
Sí, y yo prefiero pagarlo y vivir como me da la gana y despertarme cuando se me abren los ojos. Y no usar reloj, que no lo uso desde los 20 años, que es cuando dejé de trabajar, porque esto no es trabajar. Tiempo es lo que nos falta y es lo que yo compro.

¿Una banda sonora para este momento?
L: De Antonio Labordeta: "Habrá un día en que todos al levantar la vista veremos una tierra que ponga libertad".
P: La libertad total no llega y tampoco interesa pensar que va a llegar, pero hacia eso caminamos.

¿No interesa que llegue?
P: Somos soñadores, pero soñadores realistas.
L: Aunque no hicimos la revolución y éramos revolucionarios, lo bonito de la libertad es el camino.
P: Aunque no llegues.

¿Por dónde no pasaría?
P: Por ningún aro que tenga que pasar yo solo. No por ninguno que no quiera pasar. Y uno va evolucionando y luego igual sí pasaré...

O no...
L: No me refiero a lo que le pasa a casi toda esa generación de 40 o 50 años que fueron luchadores y ahora son burgueses y parece que fueron luchadores y fueron inconscientes y no, no creo que la juventud sea edad sino otra cosa. La esperanza y la colectividad no tienen que ver con la edad, es algo del espíritu.

Pues a mí me parece que están pelando fuerte esos de los que habla...
L: Tienden ese puente con el pasado. Esa generación yupi de pronto no saben tender puentes con las cosas buenas del pasado. Que no estamos ni poniendo en tela de juicio el capitalismo. Ha muerto muchas veces pero lo resucitan.

¿No acaba?
L: Es imparable y este planeta también. Replanteémonos toda la estructura mundial esta nueva generación sin olvidar lo que fue la historia y hagámoslo con más ingenio, no con el pasado. Revolucionemos este siglo. Es que esto es serio, cambiemos nuestra forma de consumir.

¿Imaginó que esto sucedería?
L: Sí, ya denunciaba en una canción el destrozo ecológico y el capitalismo salvaje. No se pusieron las correcciones, y ya en los 70 y 80 se vivían las crisis del capitalismo.

¿Esperanza?
L: No, hasta que no lleguen catástrofes y no nos quede más remedio, no nacerá una nueva forma. En las situaciones extremas nace lo mejor y también lo peor. Esto es lo que han de asumir los políticos.

Pero es sólo cuando nos toca cuando reaccionamos...
Sí, claro. Mira el Corralito. Ya lo habían hecho, y lo han seguido haciendo. Cuando pasó allí no nos preocupamos hasta que nos ha pasado a nosotros que somos mano de obra barata ye migrantes y con la pérdida de nuestras conquistas sociales y personales.

Usted también se autogestiona...
Sí, la Warner tiene mis siete primeros discos y por eso reedito con ellos. Pero desde el 92 soy independiente y dueño de mis discos.

Uno paga políticamente su sinceridad¿Se lo enseñó usted?
No, ellos ya no tenían hueco, las puertas estaban cerradas. Antes para grabar la llave era de los estudios, hoy es un ordenador en tu casa.

¿Qué siente: cobardía, rabia?
P: Me da tristeza y me apena en lo musical y en todo que haya gente que no entiende la vida como algo colectivo que es lo que tenemos que hacer para cambiar esto. Entiendo la música y la poesía como un arma de concienciación.

¿Un arma la poesía?
L: Sí, por supuesto.

Y apagar la tele...
L: Sería lindo.
P: No veo la tele, estamos en otra onda.

Pero la pantalla es parte de sus vidas...
P: Pero decidimos lo que queremos ver.

Pero no es lo mismo que leer un libro...
P: La tecnología no es mala sí el uso que le estamos dando y el mundo virtual.
L: La robótica y todo lo que viene... Vamos a ver, igual el hombre acabe viviendo por un sueldo sólo por vivir sin hacer nada. Habrá máquinas para todos.

¿Qué le queda por hacer?
L: No, yo nunca he hecho proyectos a la larga, a veces haces las cosas y otras te obligan a ser hechas. Yo sigo haciendo canciones y musicando a poetas.