La Junta de Andalucía pondrá en marcha una campaña de publicidad para sensibilizar contra los "estigmas" que rodean a las enfermedades mentales.

La campaña, denominada "1 de cada 4 ", pretende destacar con este lema que las enfermedades mentales son muy prevalentes, pues afectan a un 25 por ciento de la población y puede sufrirlas cualquier persona en algún momento de su vida.

La consejera andaluza de Salud, María Jesús Montero, subrayó en la presentación de esta campaña que la Comisión Europea ya ha advertido de que la depresión será la primera causa de enfermedad en los países desarrollados en 2020.

Montero alertó de que "los estigmas sociales" que rodean a la enfermedad mental aún son frecuentes y denunció que "proceden de la ignorancia o de la falta de información".

"Nadie es un enfermo mental; hay personas que tienen una enfermedad mental, pero no se puede asociar la persona a la patología", apostilló.

La consejera para la Igualdad y Bienestar Social, Micaela Navarro, opinó que las patologías mentales "son una enfermedad sobrevenida, que nos puede ocurrir a todos" y recordó que las personas que padecen estas patologías "por supuesto tienen reconocidos sus derechos" tanto el nuevo Estatuto andaluz como en la Ley de Dependencia.

Montero y Navarro agradecieron el apoyo de la radiotelevisión pública andaluza para sensibilizar a la sociedad de que la enfermedad mental no es invalidante para quien la persona que la padece ni la convierte en peligrosa.

La eliminación del estigma social que rodea a estas patologías es una de las prioridades del Plan Integral de Salud Mental de Andalucía que expira este año ya que el aislamiento y la marginación sociales de quien la padece constituye una de las principales barreras para la recuperación de estos pacientes.

Para evitar estos estigmas sociales es crucial la colaboración de los medios informativos, razón por la que se ha editado un manual de recomendaciones para estos profesionales que, entre otras consideraciones, señala que el estigma afecta directamente a la persona que sufre este tipo de enfermedad pues disminuye su autoestima, favorece el aislamiento y dificulta la petición de ayuda.

Este manual recomienda, por ejemplo, que no se asocie la esquizofrenia a un comportamiento peligroso y violento o que no se califique a quienes la sufren de esquizofrénicos, locos, desequilibrados, dementes, psicópatas o perturbados.

También se aboga por que no se utilice en los medios de comunicación el calificativo "esquizofrénico" para descubrir asuntos o situaciones ni como insulto.