La subida del índice de precios al consumo (IPC –0,1%–) el pasado agosto confirma el alza de productos básicos derivados del cereal, tal y como ya anunció 20 minutos el pasado 6 de septiembre.

Productos como los cereales (subieron un 0,3%), el pan (0,5%), los huevos (0,5%) y la leche (2,2%) registraron un encarecimiento en agosto mayor que la variación general del resto de precios (0,1%).

Como demuestran los datos del IPC de agosto, hechos públicos ayer por el Instituto Nacional de Estadística (INE), alimentos que utilizan como materias primas trigo, cebada o centeno incrementaron además su precio respecto al año pasado. ¿El motivo? La crisis del cereal.

Desde julio de 2006 se hace cada vez más cuesta arriba para los agricultores y ganaderos comprar cereales para elaborar productos o alimentar al ganado, ya que subieron un 2,2% en un año. Lo mismo ha pasado con el pan (6,4%), los huevos (0,9%) y la leche (4,7%). Por el contrario, otros productos disminuyeron su precio. Los carburantes y lubricantes bajaron un 4,2% y los aceites, un 6,6%, respecto a julio de 2006, lo que repercutió a la baja sobre el IPC. 

Con esta subida, la inflación (elevación del nivel de precios) acumulada se situó en el 1,4% y la tasa interanual se mantuvo en el 2,2%, lo que supone el registro más bajo de toda la legislatura.

Datos positivos

Estos datos superan las expectativas pesimistas del Gobierno, que predijo que  a partir de agosto los precios crecerían por el alza del petróleo y que la inflación repuntaría.

Ayer también se publicó el índice de precios de consumo armonizado (IPCA) con los de la zona euro, que se colocó en el 2,2%. El diferencial de precios de nuestro país bajó cuatro décimas, su mejor cifra desde enero de 2004.

Ante estos datos, UGT pidió que se vigilen los «comportamientos oportunistas por parte de la industria alimentaria».

Un día sin pasta  ni móvil en Italia

En Italia también están cansados de la escalada de  precios. La subida de casi un 30% de la pasta en lo que va de año ha sido la gota que ha colmado el vaso. Las organizaciones de consumidores convocaron ayer a los italianos a no comprar ni comer pasta (producto básico en ese país) en protesta por la «especulación» de las empresas.  La protesta se extendió contra el consumo en general. No desayunar en el bar y  usar el teléfono sólo lo estrictamente necesario son algunas de las medidas propuestas para gastar menos.